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Cristina, a dar explicaciones a tribunales mientras decide su futuro político

Natalia Kidd

Buenos Aires, 24 feb (EFE).- La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) deberá este lunes declarar por siete expedientes judiciales mientras espera el inicio en mayo del primer juicio en su contra por presunta corrupción y decide sobre su futuro político.

Quien se convirtiera en 2007 en la primera presidenta argentina elegida en las urnas y, cuatro años después, en la primer mujer americana en asumir un segundo mandato presidencial deberá presentarse en tribunales de Buenos Aires para dar explicaciones por investigaciones derivadas de la conocida como “causa de los cuadernos”.

El mismo día en que su difunto esposo y antecesor, Néstor Kirchner (2003-2007), hubiera cumplido 69 años, Cristina deberá verse la cara -o al menos presentarle escritos con sus descargos- con Claudio Bonadio, a quien ha calificado como un “juez enemigo”.

El magistrado, que ya envío a Fernández a juicio oral en otras dos causas, ha procesado a la exmandataria como jefa de una asociación ilícita en la “causa de los cuadernos”, en la que se investiga una presunta red de pago de sobornos por parte de empresarios.

Pero éste no es el único dolor de cabeza para Cristina: desde mayo será juzgada por presuntas irregularidades durante su Gobierno en la adjudicación de obras viales a un empresario cercano a los Kirchner.

El juicio oral durará al menos un año, en simultáneo con la álgida campaña política de cara a las presidenciales de octubre, unos comicios a los que Fernández aún no ha revelado si se presentará o no.

Varias encuestas la posicionan como la principal potencial candidata de oposición al presidente Mauricio Macri, que optaría a la reelección, pero, en tanto la actual senadora no se define, crecen los intentos de búsquedas de alianzas entre dirigentes peronistas no kirchneristas y otros sectores de oposición.

Además del caso de los cuadernos y las otras tres causas elevadas a juicio, Fernández, de 66 años y larga trayectoria como dirigente peronista, afronta procesos en otras dos causas judiciales por presuntos delitos de corrupción.

Por algunas de estas causas pesan sobre la exmandataria pedidos de prisión preventiva que no se han hecho efectivos por los fueros como senadora de los que goza desde finales de 2017 y que la Cámara alta, de mayoría peronista, se ha negado a quitarle sin que haya una sentencia firme en su contra, lo que podría demorar años.

Con este escenario, Fernández piensa en su futuro: meterse en la trinchera de una campaña electoral aguantando la munición pesada de las acusaciones por corrupción no sería fácil, pero, de llegar por tercera vez a la Casa Rosada, acabaría con su pesadilla judicial o, al menos, ganaría tiempo.

Dueña de un fuerte carácter, hábil oradora, Fernández despierta amores y odios tras dos mandatos presidenciales con un controvertido perfil populista y medidas económicas poco ortodoxas que beneficiaron a grandes sectores sociales y vieron con horror los círculos más conservadores.

Nacida en la ciudad bonaerense de La Plata, CFK, como se la conoce en Argentina, conoció a Néstor Kirchner en la universidad, donde estudiaban Derecho, y, tras seis meses de noviazgo, se casó con él en 1975, cuando ambos coqueteaban con la militancia en la Juventud Peronista.

Tras el golpe de Estado de 1976, que dio inicio a la dictadura militar, el matrimonio se afincó en la sureña Río Gallegos, ciudad natal de Kirchner y donde éste cimentó una carrera política que le llevó a la Presidencia en mayo de 2003.

Tuvieron dos hijos, Máximo, de 42 años, actualmente diputado, y Florencia, de 29, ambos involucrados en las investigaciones por presunta corrupción que tienen en la mira a la familia.

La carrera política de Fernández comenzó a finales de la década de 1980, cuando fue elegida diputada provincial en Santa Cruz, cargó que dejó seis años después para sentarse en el Senado.

En 1997 se convirtió en diputada nacional y en 2001 regresó al Senado y fue reelegida en 2005, ya como primera dama.

En 2007, sucedió en la Presidencia a Kirchner, quien falleció por un ataque cardíaco en 2010, quizás el golpe más duro de su vida y con el que debió cargar en la campaña de 2011 para unos comicios que le dieron la reelección y en los que obtuvo el 54 % de los votos, el mayor nivel de adhesión popular conseguido en unas presidenciales desde el retorno de Argentina a la democracia, en 1983.

Con un modelo político y económico desgastado, el kirchnerismo, sin alternativa al “peso pesado” que representa Cristina, perdió las presidenciales de 2015 y debió dejar la Casa Rosada al conservador Macri.

Dos años después, Fernández, cuyos problemas con la Justicia había comenzado sobre el final de su segundo mandato, obtuvo una banca en el Senado en comicios de medio término.

Desde entonces, ha estado más en el candelero por los escándalos de corrupción que por su sagacidad política, un lastre complicado si finalmente se lanza otra vez por la Presidencia. EFE

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