Cuesta de enero ha afectado a restaurantes

ALa cuesta de enero ha afectado de manera considerable a los restaurantes de la localidad, fenómeno que se resiente hasta el mes de febrero y marzo.

El presidente de la Canirac, Jorge Muñoz Guerrero, explicó que con el regreso a clases, después del periodo vacacional, se resintió la baja en la asistencia a los restaurantes, lo cual considera lógico ya que se está volviendo de la época en la que más gastos hacen las familias y ciudadanos en general.

Otro factor que perjudica es el alza de productos básicos, sobre todo frutas y verduras, esto se ve manifestado en costos de proveedores, traslados e inversión, por lo que los comerciantes se van a ver obligados a subir los precios en los menús, aunque por el momento no se ha tomado esta medida ya que se quieren esperar a ver la reacción del gobierno ante estos problemas que aquejan a la sociedad, pues cabe mencionar que el tema del combustible es un factor a considerar en el aumento de los precios.

“Hasta ahorita no hemos tenido aumentos considerables por la falta de gasolina en el centro y en el sur, muchos están esperando hasta febrero para ver cuáles van a ser los precios finales que tendremos después de este desabasto y se tomarán medidas cautelares para el aumento”, señaló.

Estos problemas que hay en el todo el territorio nacional, aunado a la cuesta de enero y a los gastos anteriores del año pasado, afirma que repercute en un 5 por ciento la caída de las ventas.

Hasta el momento desconoce cuánto sería el aumento, ya que eso depende de cada restaurante y de cada dueño, así como de la calidad de cada comercio por lo que el incremento será muy variado en ese sentido.

Por otro lado, externó  que la próxima festividad que se espera estimule la economía será el 14 de febrero, que viene a ser una balsa para los restauranteros debido a la gran afluencia de personas que se dan cita día a los establecimientos.

Declaró que es una fecha anhelada por los empresarios, así como el Día de las Madres, el Día del Niño y otras en las que los restaurantes se ven abarrotados al cien por ciento por los comensales.