DAGUERROTIPOS

Enrique Arrieta Silva

Durango bastión de la cultura.- En ocasión de la transformación del Instituto Juárez en Universidad Juárez, José Vasconcelos, exrector de la UNAM, dirigió un mensaje al Dr. y Maestro Francisco González de la Vega, Gobernador Constitucional del Estado, en el que en sentidas palabras le expresaba que debido a un reciente ataque artrítico que le tenía tullida la mitad de una pierna no podía estar con él físicamente en la fiesta del 21 de marzo, pero que estaba con él en intención cabal, en ese momento que será uno de los mejores de su noble vida, al declarar inaugurada la primera universidad del querido Durango. Le expresaba también que tenía amor por esta tierra y cariño invariable hacia su persona. Le enviaba el testimonio vivo de las virtudes del funcionario inteligente y probo, modesto y bueno que había sido su padre don Ángel González de la Vega, quien en años remotos había ejercido en las comarcas durangueñas virtudes cívicas, siendo él uno de sus ejemplos, para el servicio público como función de rectitud y desinterés. Expresaba además a su madre doña Rebeca, que les puso a todos cátedra de distinción y de prudencia, de autoridad y de dulzura, reconocimiento como dama culta y cristiana. Agregaba que hacer de Durango un centro de cultura superior y generoso tenía raíces hondas, porque procedía de las misiones y la Colonia y se prolongaba más allá de nosotros.  Decía que Durango poseía abolengo, que no debíamos olvidarnos de los ancestros de ultramar. Tampoco de  Salamanca la de los teólogos y del derecho internacional. También de Alcalá de Henares, ni de la grandeza de sus letras y de su política. “Bien necesita de apoyos tan fuertes, ese bastión de cultura que está usted levantando a la mitad del desierto virgen. Hagamos  todo lo necesario para que perdure. Una escuela vale más por sus maestros y sus doctrinas que por la altura de sus edificios. Los valores del espíritu no se cotizan en el mercado. Lo que se funda en intención pura es generalmente fructífero. ¡Que Dios bendiga a usted y su obra, y que el saber que usted congrega se reparta desde las aulas nuevas a través de las generaciones hasta los siglos más distantes”.

“El Chivete”.- Por los años setenta, en la calle de Progreso entre 20 de Noviembre y Negrete había un puesto de lámina, en él se vendían exquisito tacos de barbacoa, a cargo de un buen hombre que llamaban “El Chivete”. Esepuesto bien pronto se convirtió en un oasis para estudiantes apurados y para los teporochos hambreados. La razón fue que además de estar sabrosos los tacos, “El Chivete” tenía la bendita costumbre de servir cata taco en un papel de estrasa y a la hora de cobrar cada cliente le entregaba los papeles de los tacos que había consumido y en razón del número de ellos era el cobro, lo que venía de maravilla, pues no fueron pocos los papeles que se fueron en la bolsa de los estudiantes y de los teporochos, tal vez sin saberlo “El Chivete” o sabiéndolo.

La semana del pantalón.- Los populares Almacenes Valdepeña así llamaron a la semana comprendida del 5 al 12 de julio de 1954, en la que puso en barata pantalones para todas las clases sociales a precios increíbles, vea usted si no: Pantalón Kentuki de finísima gabardina $13.95, Pantalón Popular estilo vaquero $10.50 y Pantalón Venado $10.45.