DAGUERROTIPOS

Médico generoso.- El doctor Felipe Brachetti, médico cirujano y partero, egresado de la Facultad de Medicina de México, establecido en esta ciudad de Durango, en la esquina de las calles 3ª. Mayor 3ª. de Zambrano, anunciaba en 1900 operaciones quirúrgicas y asistencia en partos a precios convencionales y moderados, con prontitud y eficacia, pero también la consulta gratis a pobres de 8 a 9 en la mañana y de 3 a 4 en la tarde.

Comercial de 1910.- TLAZOLE DE PUNTA DE LA HACIENDA DE OJOS AZULES. Se vende de magnífica calidad, empacado y puesto a bordo en la Estación Gabriel, a $22 la tonelada de mil kilos, y en esta ciudad a dos centavos medio el kilo, en la calle de La Florida No. 37. El flete de esta ciudad a Gabriel por carro entero y debiéndose pagar por lo menos por 10,000 kilos es de $2.80 por cada tonelada. Teléfonos para pedidos 523-2, 188, y 390.

 

Balneario-Sanatorio de “Los Hervideros”.- Por el año de 1910, el lugar que hoy se sigue conociendo como “Hervideros”, Municipio de Santiago Papasquiaro, que por cierto desluce abandonado y con basura, era un emporio, a grado tal que se anunciaba en la prensa local como Balneario-Sanatorio en el kilómetro 180 del ramal de ferrocarril Durango a Tepehuanes, con baños termales de altas virtudes medicinales, infalibles para la curación de enfermedades reumáticas, del estómago, cutáneas y sifilíticas, según autoridades facultativas de gran prestigio, que habían hecho prolijos reconocimientos y análisis químicos declarándolos de los mejores del mundo. Decía además el comercial que la clientela encontraría esmerado servicio de restaurante y gran número de diversiones. Por si fuera poco, ofrecía aguas gaseosas minerales y una moderna maquinaria, anexa al establecimiento de baños, funcionando con aguas gaseosas, de soda: sabores fresa, piña, naranja, vainilla, limón, Lemon Sour, Iron Brew, Ginger-Ale y Sidra Champagne y agua mineral envasada con todo cuidado para conservarle sus virtudes maravillosas, pues era la reina de las aguas digestivas marca “Hervideros”. Aquello debió de haber sido uno de los muchos paraísos que hemos perdido.

 

El amo de las botanas.- Así se anunciaba Joel Vargas, el popular “Cubano”, cuando tenía el restaurante familiar “El Chaparral”, en el año de 1973, que ponía a las órdenes de la raza botanera en el kilómetro 944 de la carretera a Torreón, prometiendo magnífica atención y sus ricas botanas de guisado de puerco, mole poblano, barbacoa de carnero y un sinfín de botanas y desde luego las cervezas bien frías que estaban de moda, sin faltar las rifas de los pollos que lo hicieron famoso. Se anunciaba como el amo de las botanas, y vaya que sí lo era, y de ello muchos durangueños podemos dar fe.