DAGUERROTIPOS

El fantasma de la de Felipe Pescador.- El chofer Manuel Hernández “El Ratón”, por el año de 1942, con el pánico en el rostro, juraba y perjuraba que había visto un fantasma, poco antes de la dos de la madrugada del día 17 de enero de 1942, mismo que se le desapareció en uno de los camellones de la calle Felipe Pescador, por lo que no dudaba en considerarlo un ser de otro mundo. Juró y juró que andaba en su juicio.

 

Carnaval de Durango de 1942.- De este carnaval resultó reina Gabriela, candidata de la ciudad de Durango, con un millón setenta y dos votos, y princesa Laurencia Garza Castillón, candidata de La Laguna con ochocientos mil votos.

 

Ilustres visitantes en el Carnaval de 1942.- Conforme a telegrama del diputado Enrique Carrola Antuna, de fecha 12 de febrero de 1942, dirigido a Mauricio L. Sánchez, director del Diario de Durango, sugería Carrola Antuna echar las campanas a vuelo para anunciar al pueblo de Durango el arribo del convoy especial de visitantes del carnaval, para invitar a todos los sectores sociales a recibir a los ilustres visitantes con flores y confeti, siendo ellos: La Típica de Lerdo de Tejada, Fanny Anitúa, Pedro de Lille, Cancioneros del Sur, Melquiades Campos, Luis G. Roldán, Alfredo Núñez de Borbón, Tomás Morato, Martha Bracho, Senador Antonio Villalobos, General Rafael Navarro Cortina y otras personalidades de la política y del mundo artístico.

 

Carlos Pellicer en Durango.- El consagrado poeta tabasqueño Carlos Pellicer, con motivo del Carnaval de 1942, visitó Durango para ser el mantenedor de los Juegos Florales, pronunciando una brillantísima pieza oratoria en la velada de los Juegos Florales, celebrada en el Teatro Imperio, que dijo la prensa le fue muy celebrada por los oyentes a quienes conmovió profundamente, premiándolo con nutridos aplausos que se repitieron varias veces en homenaje a su lenguaje florido y galano. Por cierto fue maestro de ceremonias Pedro de Lille, llamado el locutor de América, quien también conmovió a los oyentes con las galas del lenguaje y que era nativo de Durango, desempeñándose por aquel entonces como locutor estrella de la XEW de la ciudad de México y quien inmortalizara desde esos micrófonos a Pedro Vargas bautizándolo como “El Samurai de la Canción”, a Emilio Tuero como “El Barítono de Argel” y en una nada a Agustín Lara como “El Flaco de Oro”. De más está decir que Emilio Tuero ni siquiera conocía Argel, mucho menos iba a ser su barítono.