DAGUERROTIPOS

Inauguración del cine Durango.- Fue el 20 de diciembre de 1957 cuando a las 20:30 horas se inauguró el cine Durango en Aquiles Serdán y Victoria, con los últimos adelantos de la cinematografía como calefacción, aire acondicionado, pantalla curva de 20 metros, sonido magnético de cuatro bandas con bocina en el lunetario, proyección cinemascope, pantalla panorámica y vista visión. El programa de inauguración se inició con la obertura ejecutada por la Banda del Estado dirigida por el Prof. Salvador de la Rosa. A continuación desfilaron las bellas madrinas de la inauguración del cine: Elma Stevenson, Julieta González de la Vega, Rosa Ávila, María Teresa Elorduy, Georgina Stenner, Olivia Muñoz, María Teresa Plauchud, Alicia Torres Fournier. Después vendría la formal inauguración por el Dr. y Maestro Francisco González De la Vega, Gobernador Constitucional del Estado, acompañado por el Lic. Rafael Hernández Piedra, Presidente Municipal del Ayuntamiento de Durango y por el General Alberto Bello Santana, Comandante de la Décima Zona Militar y altas autoridades de la localidad. Acto continuo vinieron las palabras del representante de Exhibidores de Durango, S.A. Finalmente se proyectaron en la majestuosa pantalla de 20 metros, a colores, en cinemascope y sonido magnético de cuatro bandas, las superproducciones Anastasia con Yul Brynner y Helen Hayes, y Almas perdidas con Robert Mitchum. La entrada tuvo un precio de siete pesos, parte de los cuales se destinó a la Navidad del Niño Pobre.

El sacerdote Alberto del Campo.- Antes de dedicarse a la vida religiosa, el padre Alberto del Campo fue un honesto empleado bancario muy apreciado por su afabilidad y  buen trato, cualidades que conservó una vez ordenado sacerdote, estando lejos de ofrecer un gesto huraño como el del sacerdote tradicional. Fue el domingo último de junio de 1957 cuando recibió las órdenes sagradas de manos del Arzobispo José María González y Valencia, ese día trazó su primera bendición. Su cantamisa tuvo lugar en el Santuario de Guadalupe, en la cual el Orfeón Infantil del Seminario Conciliar tuvo a su cargo la parte coral y fue sacerdote asesor el canónigo Miguel García Franco. En esta ocasión el presbítero Jesús Soto Alvarado pronunció desde el púlpito una bella homilía enalteciendo las virtudes del sacerdote al que definió como el que lleva consuelo a las almas y las gracias y bendiciones a la humanidad. Después en el Seminario Conciliar se sirvió un banquete. Todos los que conocieron al Padre Alberto del Campo guardan de él un recuerdo positivo y agradable, como debe ser, pues fue pastor de almas y amigo.