DAGUERROTIPOS

Cuando “El Pinto” atacó Canatlán.- El domingo 22 de febrero de 1936, al filo de las cinco de la mañana un grupo de cincuenta individuos, jefaturados por “El Pinto”, atacó la población de Canatlán con el fin de saquearla y asesinar al Presidente Municipal Francisco Vargas, fracasando en sus propósitos, pues tanto las tropas federales, como el propio Presidente Municipal y la policía municipal lograron rechazarlos, dejando los atacantes ocho muertos y resultando herido por parte de los defensores el propio Francisco Vargas, el comandante de la policía y un sargento perteneciente a la guarnición federal. Se dijo que los atacantes eran cristeros, después se dijo que no, el caso es que el día señalado “El Pinto” atacó  Canatlán, causando gran alarma.

Los recados de “El Chojo Ladislao”.- Multitud de leyendas llegaron a contarse de este célebre bandido que operaba principalmente por La Laguna.  Diciéndose por ejemplo que acostumbraba visitar lugares tenebrosos para hacer pacto con el diablo, no faltando quien dijera que como Arseni Lupin robaba a los ricos para repartir el botín entre los pobres y que se podían escribir varios volúmenes sobre su vida y hazañas. El periódico Diario de Durango, de fecha miércoles 2 de febrero de 1938, número 5024, transcribe uno de sus recados a una de sus víctimas, que a la letra dice: Sr Pablo Ortega, Presente. Por conducto del Consejo Supremo me dirijo a usted en solicitud de 5,000.00 (cinco mil pesos) que los llevará usted personalmente y sin armas al Bajío de la Esparceña, haciendo cruz con la carretera de Yerbaniz en la noche del día 20 del presente mes a las diez de la noche. Al llegar usted al bajío se parará y apagará las luces de su automóvil. Dos personas de cada lado irán con usted por esta solicitud suplicándole no preguntar nada, porque no se le contestará. Hágale saber por bien de usted y su familia, que guarde la mayor reserva sin dar cuenta a ninguna autoridad, porque si lo hiciere, el rigor de nosotros caerá sobre usted y su familia, así como no se tiene compasión de nosotros, nosotros no la tendremos a nadie. Adviértole también que si no lo hace como le decimos nos veremos en el duro caso de aniquilarlo con toda su familia. También necesitamos 500 cartuchos calibre 45, 200 de 30 30 y unos 100 32-20. Dándole las gracias a nombre del Consejo Supremo, me retiro de usted, su A.A. Campamento Provisional. Junio 15 de 1937- Marcelino Domínguez y Ladislao Alvarado.