DAGUERROTIPOS

Inauguración del Cine Alameda y la lluvia de estrellas.- El 19 de julio de 1957 se inauguró el Cine Alameda a las 20 horas con la Obertura de la Orquesta de los Hermanos Cisneros y la exhibición de la película 10,000 dormitorios, en Cinemascope y a colores con Dean Martin, agotándose las localidades que tenían un precio de diez pesos en luneta numerada, fungiendo como madrinas Elma Stevenson, reina de la ciudad y de la Cruz Roja, Julieta González De la Vega, Leticia Espinoza, Martha Blanca López, Beatriz Rosas, María Elodia Morales, Claudet Lombard y Rosa María Aguirre y cayendo sobre el cine una verdadera lluvia de estrellas como Libertad Lamarque, Alfredo Malerba, Lilia Prado, Yolanda Varela, Irma Dorantes, Columba Domínguez, Tin Tan, Manolín y Shilynski, Nicolás Urcelay, Fredy Fernández y Laura Medina.

La avioneta que no podía aterrizar.- El jueves primero de agosto de 1957 cundió la alarma entre los habitantes de la ciudad de Durango, pues advirtieron el sobrevuelo de más de media hora de una avioneta que resultó ser la avioneta Cessna 180, matrícula XB-XIE, propiedad del industrial maderero Fermín Núñez, tripulada por José Salomón, que no podía aterrizar por falta de iluminación, por lo que hubo la necesidad de que varios automovilistas solicitados por radio se acomodaran para iluminar la pista,  lo que se consumó aproximadamente a las ocho de la noche. Explicó el piloto que salió de Culiacán a tiempo, pero que se retrasó porque navegó con el aire en contra, lo que retrasó el vuelo y le cayó la noche.

Inauguración de Almacenes Valdepeña.- El lunes 18 de enero de 1954, fue inaugurado el establecimiento comercial Almacenes Valdepeña, S.A., con extenso surtido de ropa y novedades, principalmente ropa para obreros, en 5 de Febrero No. 116 poniente.

La fuga de Guadalupe Cabrera.- Diciendo que padecía de una pierna y de un oído, debido al interrogatorio de la Policía Judicilal del Estado, Guadalupe Cabrera, internado en la Penitenciaria por robo de camionetas, consiguió permiso para ser atendido en el Hospital Civil, por lo que se comisionó a los policías Carlos Aguirre González y Antonio Cisneros Bañuelos, placas 65 y 79, para que lo escoltaran. Después de ser atendido y una vez en la calle, emprendió veloz carrera, sin acordarse de su pierna lastimada, tan veloz que los policías que lo custodiaban, estando buenos y sanos no pudieron alcanzarlo.