DAGUERROTIPOS

Jardín Durangueño.- Así tituló el periódico Diario de Durango, del miércoles 29 de febrero de 1936, número 4565, una serie de fotografías que publicó de bellas damitas de aquellos ayeres, siendo ellas: Rosa y Carmen Gavilán, Elena Stevenson, Conchita Martínez Negrete, María Luisa Chávez, Lupe Washington, Irene y Salma Salum y Carmen Rentería.

La culebra del Lago de los Patos.- Un grupo de personas, en los primeros días de enero de 1936, se alarmaron al presenciar en el lago central del Parque Guadiana, a inmediaciones del lago, una culebra de enormes dimensiones que se sumergió de inmediato al advertir su presencia. Nuevamente fue vista la culebra el 6 de enero, por otro grupo de personas, que aseguraron que se encontraba enrollada y de pronto se alargó introduciéndose al lago, pero que alcanzaron a ver que tenía una cabeza como de gato. Estas últimas personas fueron los señores Julio Ruelas, Rafael Castro y Miguel Bustamante, quienes regresaban empulcados al pardear la tarde, del pueblo El Jacalito del Tinacal, a donde habían ido a consumir pulque y a gozar la tarde.

Grupo de intelectuales durangueños.- A iniciativa de José Muñoz Cota, notable orador mexicano y jefe del Departamento de Bellas Artistas, se formó en Durango el sábado 22 de febrero de 1936 el grupo de intelectuales y artistas con el nombre de Grupo Unitario de Acción y de Iniciativa, siendo presidente Raúl Reyes, vicepresidente profesor Everardo Gámiz, secretario general Octavio Rivera y secretario de actas profesor Raúl M. Guzmán.

Los tesoros del templo de San Francisco.- Los libaneses Juan Delgado y José Nahoul, por los días de febrero de 1931, les dio por excavar con la debida autorización del gobierno en las ruinas del templo de San Francisco, alentados por los informes de un ranchero vecino de Guadalupe Victoria, que aseguró que conocía el lugar en donde los franciscanos al tener que abandonar la ciudad habían dejado en el subsuelo cristos, custodias de oro legítimo y grandes cantidades de dinero, así como alhajas sagradas. Que se haya sabido no encontraron nada, así que se quedaron con las ganas y el Gobierno del Estado quedó esperando su cincuenta por ciento prometido. Eso sí, hicieron su buen ejercicio.