DAGUERROTIPOS

La huelga eléctrica de 1945.- El día 15 de febrero de 1945, a las 15 horas, se suspendió el servicio eléctrico en la ciudad de Durango, presentando la ciudad por la noche un aspecto desolado, toda vez que al oscurecer todos los habitantes se recluían en sus domicilios por temor de ser asaltados y los establecimientos comerciales cerraban al declinar el día. No obstante las anteriores precauciones, ocurrieron algunos asaltos, robos y escándalos, viéndose obligadas las tropas federales a proteger a la población en auxilio de la policía. Las velas se vendieron a precios elevados, y el petróleo y la tractolina se vendieron a como les daba la gana a los comerciantes. Los escasos molinos que funcionaban con gasolina resintieron la escasez y las aglomeraciones que se daban en sus locales. Por fin el día 20 de febrero terminó la huelga a las 3 de la tarde y todo volvió a la normalidad tras cinco días de oscurantismo.

Avión durangueño.- Con bombo y platillo, el Diario de Durango, en su edición del viernes 23 de marzo de 1945, anunció que el domingo, en un campo cercano al Parque Guadiana, sería lanzado al aire el primer avión de gasolina construido por el joven durangueño Alfonso de la Parra Clark, quien había trabajado con sobrado entusiasmo en la construcción del aparato, al que acopló un motor eléctrico marca Viviell, número 35 de 8,000 revoluciones por minuto, siendo avión del tipo “Broklin”. La prensa posterior ya nada informó del lanzamiento al aire de aquel avión durangueño, por lo que es de pensarse que no despegó.

La muerte del cristero Federico Vázquez.- La noche del sábado 19 de mayo de 1945, a las 22:30 llegó a la Jefatura de Policía de la ciudad de Durango el cadáver del legendario jefe cristero Federico Vázquez, asesinado a las 9 de la mañana del mismo día, cuando se trasladaba a caballo al campamento maderero “Los Ejes” a efectuar algunos pagos a los trabajadores, acompañado por su sobrino Jesús Vázquez y Juan Martínez, los que declararon que fueron asaltados por cuatro desconocidos que salieron al camino y dispararon sobre ellos, por lo que se dispersaron, pero que Federico Vázquez no había podido hacerlo porque le mataron el caballo para asesinarlo de siete balazos en diversas partes del cuerpo. Una vez asesinado fue despojado de la silla de montar, de una pistola 23-20, un reloj, una escopeta, una cartera que contenía el dinero que pensaba liquidar a los trabajadores, de las espuelas y de una chamarra. El asesinato se atribuyó a móviles políticos, pero también a problemas con la madera.