Davos recibe en alerta máxima a personalidades ante la amenaza terrorista

635888057977543888wDavos (Suiza) 19 ene (EFE).- Más de 40 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos latinoamericanos, han empezado a llegar hoy a la localidad de Davos, en los Alpes suizos, para participar en la 46 edición del Foro Económico Mundial, marcado por medidas de seguridad mayores que en años anteriores ante la amenaza terrorista.

La crisis de los refugiados, las tendencias migratorias y la amenaza terroristas, por una parte; y la economía mundial, de la otra, son los ejes principales del extenso programa de los cuatro días de reuniones.

Esta cita anual es considerada única en su género al hacer posible que durante cuatro días coincidan jefes de Estado, ministros y otras autoridades de más de cien países con 1.500 magnates y ejecutivos de las compañías más importantes de 25 sectores e industrias.

Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, de Colombia, Juan Manuel Santos, de México, Enrique Peña Nieto, y de Perú, Ollanta Humala, entre otros, asisten a la cita, en la que además participará, por ejemplo, el ministro brasileño de Hacienda, Nelson Barbosa, o la directora del FMI, Christine Lagarde.

El Foro de Davos ofrece así una tribuna sin igual tanto para hacer llegar mensajes políticos a una audiencia mundial, como para que los gobiernos expongan en reuniones privadas con inversores los atractivos de sus países.

El inicio de las reuniones, que se prolongarán hasta el próximo día 23, ha sido precedido por la divulgación hoy por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) de datos claves que confirman que la economía mundial crecerá menos de los esperado, 3,4 por ciento, en lugar del 3,6 por ciento previsto anteriormente.

Los pronósticos del FMI apuntan a que la recesión se prolongará en Latinoamérica por segundo año consecutivo en 2016, con una contracción estimada del 0,3 %, debido a la profunda recesión de Brasil, cuya economía caerá un 3,5 % este año.

Esa revisión a la baja coincide con la que ha hecho China de su propia economía, al revelar que creció un 6,9 por ciento en 2015, la tasa más baja de crecimiento en 25 años, una noticia que de inmediato ha enfriado aún más a los inversores.

La situación de China, la segunda economía del mundo tras la estadounidense, y su impacto a escala global serán motivo de debates diarios durante el Foro, donde el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, hará previsiones para la Eurozona.

La evolución el sector energético, la posibilidad de prevenir futuros shocks económicos, la transformación de las finanzas, los cambios que sigue imponiendo la revolución tecnológica y la expansión de internet y las perspectivas de las economías emergentes, serán otros temas que se propondrán al selecto público del Foro Económico Mundial.

Y es que formar parte del “club” de Davos confiere un prestigio muy particular, razón por la cual los más altos ejecutivos de bancos, fondos de inversión y, en general, de las compañías más influyentes son asiduos asistentes a esta reunión.

El interés periodístico por el Foro no decae a pesar de los 46 años transcurridos desde que se celebró su primera edición, sino todo lo contrario, ya que la demanda de acreditaciones es varias veces superior a las plazas que, por razones logísticas, se limita a 500 periodistas.

Durante los preparativos de este evento, los órganos de seguridad han partido del principio de que esta edición tiene lugar en un contexto de amenaza terrorista “mayor” que en el pasado, aunque responsables de la policía han asegurado que no hay evidencia de una amenaza específica.

El Parlamento suizo aprobó el despliegue de 5.000 efectivos del Ejército y cientos de policías, que en esta ocasión y como novedad utilizan chalecos antibala, y el espacio aéreo ha sido restringido en 46 kilómetros a la redonda.

Todos los servicios de inteligencia de Suiza están enfocados en Davos y cuentan con el apoyo de las agencias más importantes del mundo y de países vecinos, como Francia o Alemania, han indicado las autoridades policiales, para vigilar la seguridad de una localidad alpina de 11.000 habitantes que estos días aumenta hasta los 14.000. EFE