“Debemos honor a nuestros estudiantes”, afirma líder campesina de Nicaragua

Resumen Latinoamericano

Managua, 23 jul (EFE).- La líder campesina de Nicaragua Francisca Ramírez reclamó hoy “honor” para los estudiantes nicaragüenses, en el Día Nacional del Estudiante, debido a que “vuelven a enfrentarse a otra dictadura donde (los) han masacrado”, al igual que en 1959.

“Hoy nuevamente en Nicaragua vuelven a enfrentarse a otra dictadura, donde han masacrado a cientos de estudiantes”, dijo Ramírez, en un mensaje público.

La campesina comparó la denominada “masacre estudiantil” del 23 de julio de 1959, en la que cuatro universitarios murieron en una manifestación contra el dictador Luis Somoza, con los cientos de estudiantes que han muerto en protestas contra el presidente Daniel Ortega desde el 18 de abril pasado.

De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al menos 277 personas, muchas de ellas estudiantes, han muerto en manifestaciones contra Ortega. La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) establece la cifra en al menos 351.

Organizaciones como el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) han señalado que “la masacre perpetrada por Ortega es más perversa”, por la cantidad y el nivel de planificación con que ha ocurrido.

Ramírez aprovechó las marchas convocadas esta tarde en conmemoración de la masacre de 1959 y en reclamo de la renuncia de Ortega, en al menos 5 departamentos (provincias) de Nicaragua, para pedir apoyo a los estudiantes.

“No debemos fallar hoy a la marcha de la tarde”, dijo la líder campesina.

Las marchas de apoyo al estudiantado nicaragüense se han mantenido a pesar de que el Gobierno ha anunciado diversas “contramarchas” de grupos oficialistas en horas y lugares cercanos a las promovidas por los manifestantes “autoconvocados”.

La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al gobierno de Ortega de graves violaciones de los derechos humanos, entre ellas “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias”.

El Gobierno de Nicaragua ha rechazado cada uno de los señalamientos.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción. EFE