sábado, agosto 13, 2022
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Decenas de detenidos en la represión del 117 viernes de protesta del Hirak

Argel, 14 may (EFE).- Unidades de la Policía argelina arrestaron hoy a decenas de personas en todo el país durante la represión de la habitual manifestación que cada viernes convoca el movimiento social de protesta masivo “Hirak”, que desde 2019 exige la caída del régimen militar que domina Argelia desde la sangrienta independencia de Francia en 1962.

Entre los detenidos destaca la periodista Kenza Khattou, reportera de la televisión privada Beur -un canal dirigido principalmente a la comunidad norteafricana en Francia-, que según el conocido periodista argelino Khaled Drareni fue arrestada con violencia.

El propio Drareni, quien en 2019 fue condenado a dos años de cárcel por cubrir una manifestación del Hirak, fue retenido e interrogado durante una hora en una comisaría del centro de Argel junto a los también informadores Mustapha Bastami y Djaafar Kheloufi.

Igualmente fueron detenidos e interrogados los políticos opositores Mohcine Belabbas, líder de partido RCD, y Fethi Gheras, del MDS.

Las detenciones se practicaron, en su mayoría, al inicio de la marcha en Argel pero también en otras grandes ciudades del país como Constantina y Annaba (este) y las localidades de Tizi Ouzu y Bejaia, la más importantes de la región montañosa septentrional de la Cabilia, de población berber.

UN RÉGIMEN POLÍTICO Y NO MILITAR

Como cada martes y cada viernes desde hace tres años, los manifestantes se habían reunido en el centro de la capital y del resto de ciudades, estrechamente vigiladas por un amplio despliegue de antidisturbios, gendarmes, fuerzas especiales y policía secreta al grito de “abajo la corruptos”, “fuera la mafia del poder” , “gobierno asesino” y “queremos un régimen civil y no militar”.

El “Hirak” arrancó en febrero de 2019 en principio para forzar la renuncia del entonces presidente Abdelaziz Bouteflika, que impulsado por su círculo íntimo pretendía presentarse a una quinta reelección consecutiva pese a estar gravemente enfermo desde que en 2013, meses antes de su cuarta reelección, sufriera un ictus que mermó sus facultades.

Una vez lograda su dimisión en abril de ese año, el movimiento ha continuado con sus movilizaciones, pese a la represión policial y los numerosos arrestos y coacciones, para pedir “un régimen político y no militar” y protestar contra el proceso de transición en marcha desde entonces, que consideran “una pantomima del régimen militar para mantener sus privilegios”.

Pese a la acción de los antidisturbios, que emplearon palos y escudos, varias centenares de personas pudieron marchar y gritar en Argel las consignas habituales a lo largo del amplio bulevar Didouche Murad, principal arteria comercial de la capital.

PRESIÓN POLICIAL

Los arrestos, que se repitieron el martes, se producen cinco días después de que el domingo el ministerio argelino de Interior lanzara una advertencia a los manifestantes y les recordara que, según la nueva Constitución, cualquier marcha debe ser comunicada a las autoridades para que sean estas las que la autoricen.

En una comunicado difundido a través de los medios estatales, el ministerio recordó que los organizadores “deben informar a las autoridades competentes del nombre de los responsables de la misma, la hora de su inicio y final, su recorrido y las consignas que van a ser defendidas”.

El pasado viernes, y tras 115 semanas de protestas -solo interrumpidas un año por la pandemia de coronavirus-, el Hirak cambió sin previo aviso el recorrido habitual de la marcha, entre la Casbah y la plaza de la Grand Post, eludiendo el habitual cordón policial.

Este es la tercera semana desde la reanudación a finales de febrero de las marchas delHirak” en que las fuerzas de seguridad argelinas impiden a los ciudadanos manifestarse.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos dijo hoy que la ONU está “cada vez más preocupada” por la situación en Argelia, donde varios derechos fundamentales, como el derecho a la libertad de opinión y de reunión pacífica “siguen siendo atacados”.

En una rueda de prensa en Ginebra, Ropert Colville, uno de los portavoces, explicó que desde 2019 Naciones Unidas ha recibido numerosos informes “de lo innecesario y del uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos, así como de detenciones continuas”. EFE

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