Dejó Toyo Shibata una obra aleccionadora sobre la vida

toyo-shibata-poemas_1_2173551México, 19 Ene (Notimex).- La poeta japonesa Toyo Shibata llegó tarde a la poesía, pero no a la vida, pues abrevó de ella toda su sabiduría para plasmarla en unos cuantos poemarios que para muchos son una compilación de auténticas lecciones de vida.

Murió en el 2013, a los 102 años de edad, siendo una de las autoras de poesía más vendidas y conocidas de su país.

En español, apenas se le conoce por “Recoge la luz del sol con las manos, una antología poética que recoge esa luz que emanó con sus letras.

En la presentación, incluida en la edición de Aguilar, Shibata recuerda que a esas alturas de su vida había protagonizado buenos y malos momentos.

“He sufrido guerras, bombardeos y terremotos. He experimentado el miedo y en ocasiones he deseado morir debido al acoso, a la traición y a la simple tristeza. He sido madre.

“En la actualidad vivo sola y recibo a menudo la visita de mi hijo. Cuando se acerca la hora de su marcha pierdo el ánimo pero intento reconfortarme y me digo ‘sé fuerte’, aún se puede recoger la luz del sol con las manos”, escribe la ya centenaria autora.

En uno de los pocos textos sobre ella que están disponibles en español, refiere que empezó a componer versos a los 92 años “y me he dado cuenta de que a pesar de las dificultades existo gracias a mis recuerdos y a las personas que me han acompañado en este viaje”.

Era una especie de despedida, en la que reflexionaba sobre su vida y advertía al lector, “aunque me pese la soledad, cada mañana me pinto ligeramente los labios y me alegro de ver el sol a través de la ventana, otra vez…, y sonrío”.

Toyo Shibata nació en 1911, en Tochigi. Según sus biógrafos, era la única hija de unos acaudalados comerciantes de arroz, que perdieron posición cuando ella era adolescente, lo que la llevó a tomar diversos empleos en el ramo de la restauración.

A los 33 años se casó con un cocinero y al año siguiente nació su hijo Ken’ichi. En 1992 se quedó viuda y desde entonces vivía sola en la ciudad de Utsunomiya.

Abierta aficionada a la lectura, al cine y la música tradicional japonesa, también desarrolló gusto por la danza japonesa y cuando ya no pudo bailar empezó a escribir.

Alguna vez expresó su deseo de que sus poemas fueran traducidos y tuvieran lectores en todo el mundo.

“Recoge la luz del sol con las manos”, un éxito llegado de Japón, contaba en 2013 con dos millones de ejemplares vendidos, era el primer paso para cumplir su sueño de ser leída en todo el orbe.

Murió el 20 de enero de 2013 pero su nombre ya había escrito su leyenda, la de una mujer que comenzó a escribir a los 92 años de edad y se convirtió en best-seller a los 99.