Derraman las aguas del Jordán sobre la pequeña Regina

Vistiendo un hermoso ropón  la hermosa  Regina García Blanco recibió su primer sacramento católico, en la pila bautismal en el templo San Juan de Dios, durante una emotiva ceremonia celebrada por el sacerdote Enrique López Bugarin.

Sus padres, Susana Blanco Barraza y Javier García Rodríguez, se sintieron bendecidos al ver derramar el agua bautismal sobre su pequeña hija, comprometiéndose al igual que sus padrinos, Liliana Rodríguez Flores y Jesús Antonio Hernández Galván, los que gustosos accedieron a la petición de los papás para sumarse en el apoyo espiritual de la bebé, a quien siempre cuidarán como parte de su responsabilidad, según la palabra de fe.

Asistieron puntuales a la celebración eucarística sus abuelitos maternos, Jorge Blanco Carvajal, acompañado de su esposa la señora Rosario Barraza Avilés, y por su abuelita paterna la señora Irene Rodríguez Torres; así como tíos, primos y demás seres queridos, quienes elevaron oraciones de agradecimiento al cielo por esa tierna pequeñita que los ha llenado de bendiciones y amor.

Durante su homilía el sacerdote dijo a los padres y padrinos como a los familiares de Regina que la conduzcan por el camino de la vida y fe con Nuestro Señor Jesucristo, ya que ha sido salvada y alejada de todos los males.

Comentó que el Sacramento del Bautismo aleja a todo ser humano del pecado original, y que a Regina Dios la ha invitado para que sea digna cristiana y lleve una vida espiritual ejemplar.

Terminando el acto religioso donde la pequeña Regina fue bañada con las sagradas aguas del Jordán, papás y padrinos extendieron la invitación para que compartieran junto a ellos el singular festejo, el cual se desarrolló en el bonito y elegante salón social Reino Encantado, donde un hermoso montaje esperaba a la festejada, pues fue realizado en su honor; para la decoración del lugar se utilizaron tonalidades acordes a la ternura e inocencia de la hermosa bautizada, en rosa pastel, las cuales dieron el contexto ideal para el festejo.

Las felicitaciones, buenos deseos y los significativos regalos se hicieron presentes en esta familiar celebración que tuvo como único fin compartir la felicidad y alegría que causó el recibimiento de las aguas del Jordán de la nueva hija de Dios.

¡Enhorabuena!