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Divina, la niña en guerra contra terroristas que explotan a niños en Camerún

Imane Rachidi

La Haya, 20 nov (EFE).- Aunque solo tiene 14 primaveras, Divina Maloum habla como una adulta, entre orgullo e indignación, cuando relata a Efe cómo Children for Peace (C4P), que recibe este miércoles el prestigioso Premio Internacional de la Paz del Niño, lucha contra el abuso infantil por parte de grupos terroristas en Camerún.

La idea de crear esta asociación se le ocurrió cuando era aún más pequeña. “Fui en una excursión al norte de mi país y me horrorizó ver que los derechos de los niños son constantemente violados: sean chicas en matrimonios forzados, esclavas sexuales y violadas, o chicos siendo niños soldado, que saben cómo manejar armas”, denuncia.

Ese viaje decisivo en la vida de esta niña ocurrió en 2014, y un año después ya estaba “sobre el terreno”, dice literalmente, respecto a ese momento en el que puso en marcha, ella sola, la asociación C4P. Hoy es una red de cien niños en diez regiones del país movilizados contra la explotación de menores en Camerún.

Su primera campaña fue “Yo defiendo la paz”, poniendo de relieve la “participación cívica voluntaria de los niños”. Desde entonces han trabajado juntos, intentando convencer a los adultos, contra “la radicalización y el extremismo violento” y para garantizar que los derechos de los menores sean respetados “por los padres, los grupos terroristas y el Gobierno” del país africano.

“Los derechos de los niños son violados en el norte del país debido a actividades terroristas. Muchas niñas no van a la escuela, los chicos son reclutados como niños soldado, otros son reclutados en conflictos armados por otros grupos. Vemos que han destruido granjas y hay un nivel alarmante de desnutrición”, añade.

Para intentar atajar este problema de abuso infantil, C4P lleva a cabo campañas de concienciación y actos de sensibilización en escuelas, mercados y centros de culto como iglesias y mezquitas, y promueven debates educativos a través de “sesiones sobre la paz”, dibujando sobre el papel.

Divina es consciente de que muchos de los niños de Camerún no acuden a la escuela, no saben ni leer ni escribir, y para que su mensaje llegue a ellos “hay que dibujar, para que entiendan lo que se les está queriendo decir”, y hay que hablar con ellos una y otra vez para recordarles los peligros de sumarse a una organización terrorista.

Ella y sus compañeros han dado clases directas sobre la paz y contra la radicalización a más de 7.000 niños de todo Camerún, pero en especial en la región del Norte, asegura, mientras que su mensaje llegó a otros 12.000 niños a través de la creación de documentales con profesionales de su país.

Divina considera este su “trabajo”, pero como lo tiene que compaginar con sus estudios, explica que le dedica todo su tiempo libre, por las tardes, los fines de semana y las vacaciones escolares.

Su sueño es expandir este proyecto al resto de África, porque le sienta “muy mal, es muy triste” ver cómo en muchos países diferentes grupos armados y terroristas abusan de los derechos de los niños, desde la República Centroafricana hasta países árabes como Siria.

“No soporto ver a niños víctimas de ataques terroristas. Una de las principales razones por las que esto pasa es porque no son conscientes de sus derechos como niños, ni tampoco del peligro que corren por culpa de las actividades terroristas”, subraya.

Esta adolescente recibe este miércoles en La Haya el prestigioso Premio Internacional de la Paz de los Niños, junto a la activista climática sueca Greta Thunberg, elegidas entre 137 candidatos de 56 países por luchar “valientemente” por los derechos de los niños, con un mensaje de “enorme impacto” que demuestra a “millones de personas que el cambio es posible”.

Divina asegura que este reconocimiento le dará más credibilidad ante muchos padres que hasta ahora “habían intentado minimizar” su trabajo y consideraban que no tenía oportunidad de hacer un cambio en la situación del país, que ha experimentado ataques terroristas de Boko Haram, Al Shabaab y grupos afiliados a Al Qaeda.

“Este premio me ayudará a alcanzar mis objetivos: llevar mi organización al resto de África y cambiar la vida de muchos niños. Además, me gustaría crear una especie de parlamento panafricano de niños, porque muchos son reclutados en conflictos armados y es importante involucrarlos en procesos de construcción de la paz”, concluye. EFE

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