EE.UU. insiste en que su ataque a los hutíes en Yemen fue en “defensa propia”

eeuu-yemenWashington, 14 oct (EFE).- El Gobierno de EE.UU. insistió hoy en que su bombardeo contra tres radares costeros en manos de los rebeldes hutíes chiítas en Yemen fue en “defensa propia”, al reiterar que no tiene intención de entrar en ese conflicto.


“Esos ataques fueron en defensa propia. Respondimos a las provocaciones de las milicias huties a nuestro barco. No tenemos intención de implicarnos en la guerra”, subrayó un alto funcionario del Gobierno en una conferencia telefónica con periodistas

“Esto no significa un apoyo a las operaciones de la coalición (que lidera Arabia saudí y combate a los rebeldes), bien en Yemen en toda su extensión o en el Mar Rojo”, afirmó la misma fuente.

A primera hora del jueves, el destructor USS Nitze lanzó ataques balísticos contra varios radares en una zona controlada por milicias hutíes, aliados de Irán, en respuesta a misiles lanzados por los rebeldes contra el buque esta semana.

“No tenemos ninguna duda de que los hutíes lanzaron esos misiles contra nuestro barco. Entendemos que la respuesta fue apropiada”, aseguró el alto funcionario, para quien “no están claras” las intenciones de los ataques hutíes.

“Esos lugares (que albergaban los radares) fueron usados para atacar a nuestro barcos. Fue una provocación a la que EEUU tuvo que responder”, apuntó.

“No destruimos todas sus capacidades. Tienen otras. Tampoco era nuestra intención”, reconoció la fuente gubernamental.

Preguntado si los radares destruidos eran iraníes, el alto funcionario admitió que los insurgentes reciben apoyo de Teherán pero admitió no poder “decir si este equipamiento en particular usado para los ataques tiene algún origen en Irán”.

Sobre el respaldo de EE.UU. a la coalición militar que lidera Arabia Saudí, el responsable del Gobierno reiteró que se ha reducido recientemente porque Washington se ha sentido “incómodo con el desarrollo de la guerra en términos de víctimas civiles”.

El alto funcionario puntualizó que Estados Unidos ayuda a la coalición con “información de inteligencia y logística” y que ese apoyo está disminuyendo “en términos de personal que asiste a los saudíes”.

El pasado día 8, EE.UU. anunció que revisará su apoyo a la coalición militar, tras la masacre perpetrada en la capital, Saná, donde al menos 82 personas murieron en un ataque a una ceremonia fúnebre.

“El ataque contra el funeral -recalcó- fue realmente difícil de digerir. No hubo justificación para el ataque”.

Pese al bombardero contra los radares, EE.UU. seguirá centrando sus esfuerzos en lograr un “alto el fuego” en Yemen.

“Ninguna solución militar -indicó- es posible en este conflicto. (…) Hemos urgido a todas las partes a que avancen hacia una negociación política que cree un espacio para que el Gobierno legítimo regrese a Yemen. Ese sigue siendo nuestro objetivo”.

“Nuestro foco está en hacer que todo el mundo vuelva a una negociación que en última instancia acabe con el conflicto, pero que al menos conduzca a un inmediato alto el fuego. Hablamos de un alto el fuego de 72 horas” que detenga la actividad militar y “ofrezca la oportunidad de que las partes vuelva a reunirse”, agregó la fuente.

El conflicto en Yemen estalló cuando los rebeldes chiítas ocuparon en septiembre de 2014 la capital y otras provincias del norte y centro del país, tras lo que el Gobierno yemení se trasladó a la ciudad meridional de Adén.

La guerra se recrudeció en marzo de 2015, cuando la coalición militar integrada por países suníes y respaldada por EE.UU. intervino directamente en el conflicto a favor de las fuerzas leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, el único reconocido por la comunidad internacional, que huyó de Adén y se exilió en Riad. EFE