jueves, octubre 21, 2021
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El calendario y los exámenes reducen las ventas de Ramadán en Egipto

Carles Grau Sivera

El Cairo, 5 may (EFE).- Las ventas de artículos de decoración y alimentos típicos de Ramadán se han visto reducidas este año en Egipto, donde el calendario ha jugado una mala pasada a los comerciantes, por la cercanía del mes sagrado musulmán con otras festividades y los exámenes finales de acceso a la universidad.

La subida de precios de algunos de estos productos, así como la cercanía del Ramadán con otras festividades como la Pascua copta o el Sham el Nesim, una fiesta pagana egipcia para recibir la primavera que se celebró la semana pasada, han reducido la venta de decoraciones y de yamish (surtidos de frutos secos y frutas deshidratadas), según los comerciantes.

“Este año es la primera vez que el Sham el Nesim y Ramadán están tan cerca. Tengo 35 años y es la primera vez que vendo y pasa esto, que está afectando en gran medida la venta porque la gente ya se dejó el dinero”, relata a Efe Ayman Miza, quien ofrece yamish en el barrio cairota de Sayeda Zeinab.

Refugiado del sol de mediodía bajo la lona que cubre su tenderete con todo tipo de surtidos para la ocasión, entre los que figuran dátiles, almendras, avellanas, membrillo, albaricoque seco o ciruela deshidratada, asegura que este año “el cliente compra el cuarto de lo habitual”.

“No hay dinero”, sentencia Miza, al explicar que las familias tienen gastos como las clases particulares para que sus hijos preparen los exámenes de entrada a la universidad.

Indica que ya antes de comenzar el mes del ayuno normalmente ha vendido las dos toneladas de yamish que suele tener, pero este año solo ha podido vender 500 kilos hasta la fecha.

En el céntrico barrio cairota de Sayeda Zeinab, las polvorientas calles aledañas a la mezquita homónima visten con telas decoradas en rojo, azul, blanco y verde, colores que desde hace unos días tiñen Egipto para recibir el mes sagrado del Ramadán.

Habitualmente, por los estrechos callejones del barrio, autobuses, tuk-tuks y coches circulan en ambas direcciones.

Durante cada mes de Ramadán es una tradición que las familias regalen un farolillo a sus pequeños para que jueguen con ellos por las calles de la ciudad, un obsequio que cada vez es más inasequible para los egipcios. 

Hoy los típicos farolillos se amontonaban formando diques junto a las vías que, en ocasiones, cortaban el tráfico. 

El señor Arabi, de 38 años, vende desde hace quince años en la tienda que ha heredado de sus padres y abuelos los típicos farolillos que se utilizan para iluminar las calles durante las noches del Ramadán.

Rodeado de más de 2.000 farolillos de hojalata egipcios, adornados con relieves arabescos y colores relucientes, asegura a Efe que este año la venta se ha reducido respecto al anterior porque “la gente ya se ha cansado de comprar” el mismo producto todos los años.

“El año pasado fue mejor que este, porque este año la gente ya se ha cansado” y también por la alta natalidad en Egipto, asegura Arabi a Efe.

Arabi vende farolillos de lata, madera y plástico que, dependiendo del material de que estén hechos y su tamaño, oscilan entre las 5 y las 500 libras egipcias (entre 0,29 dólares y 29 dólares), siendo los de hojalata los más baratos.

“Uno que tiene tres o cuatro hijos no puede comprar farolillos con un coste total de mil libras, sin embargo los de hojalata, que son baratos, aunque tengan mil hijos pueden comprar uno”, agrega el comerciante.

Pero tanto el vendedor de farolillos como Ayman Miza, desde su puesto de frutos secos y frutas deshidratadas, coinciden en que, aunque la venta se haya reducido este año, los farolillos y el yamish son los “ingredientes principales” del mes sagrado.

“El Ramadán es una obligación de Dios y todos deberían comprar”, sentencia Miza. EFE 

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