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El Cementerio Judío de La Paz, un sitio patrimonial de aprendizaje escolar

Gina Baldivieso

La Paz, 27 sep (EFE).- Las costumbres funerarias judías, como colocar piedras en vez de flores en las tumbas o el uso obligatorio de la kipá por los hombres en señal de respeto, son parte del aprendizaje de los escolares que visitan el Cementerio Judío en La Paz, en una iniciativa municipal de educación patrimonial.

Decenas de estudiantes del colegio Chasquipampa fueron los primeros en recorrer esta semana el Cementerio Judío junto a guías del municipio, quienes les explicaron sobre la tradición funeraria judía, el Holocausto y las migraciones de esa comunidad a Bolivia.

Las visitas a este camposanto son parte de “Un día en el cementerio”, una actividad para estudiantes de secundaria que organiza la Alcaldía de La Paz.

Situado en el barrio San Antonio, en la ladera este paceña, el cementerio fue declarado en 2013 “Patrimonio Histórico y Cultural” por ser una parte importante de la memoria colectiva de la ciudad.

Inicialmente la comunidad judía enterraba a sus muertos en el Cementerio General, pero al no poder cumplir allí con todos sus ritos funerarios, decidieron comprar en 1939 el terreno donde hoy se encuentra su camposanto, explicó a Efe el guía Carlos Huallpara.

Antes de iniciar el recorrido, el encargado del cementerio proporcionó kipás o solideos judíos a los muchachos que no llevaban gorra, pues la tradición demanda que los hombres cubran sus cabezas en señal de respeto.

La primera parada fue el lavatorio donde se prepara a los difuntos para el velorio y posterior entierro, señaló Huallpara.

Al lado del lavatorio está el velatorio, donde una vez trasladado el cuerpo, se le reza el “kadish”, una oración judía a los muertos.

A diferencia de la tradición católica, en la que el velorio dura al menos un día, la costumbre judía señala que el entierro se debe efectuar lo más pronto posible, agregó el guía.

“El cuerpo se coloca en un ataúd de madera sin ningún tipo de adorno y siempre se busca que esté lo más cerca a la tierra para que se cumpla el mandato de las escrituras ‘polvo eres y en polvo te convertirás'”, dijo a Efe el jefe de la Unidad de Patrimonio Inmaterial de la Alcaldía, José Bedoya.

El camino hacia las tumbas está flanqueado por pinos apadrinados por los familiares de los fallecidos.

A un costado se encuentra un memorial erigido para honrar a las víctimas del Holocausto, el asesinato de seis millones de judíos a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Numerosas placas conmemorativas escritas en hebreo y español se lucen en el memorial, además de una estrella de David blanca que resalta entre el predominante mármol gris del piso.

Unas escalinatas de cemento llevan al sector de las tumbas que consta de un espacio para los entierros de la comunidad en general, otro para los niños y el tercero para quienes se suicidaron, detalló Huallpara.

Las tumbas están situadas en filas y “tienen que estar en dirección a Jerusalén”, agregó.

En algunos trechos hay recipientes con pequeñas piedras para que los visitantes las coloquen sobre la tumba de sus seres queridos.

Los judíos no llevan flores a sus muertos porque para ellos “significan vida”, mientras que “la piedra no se marchita, no va a desaparecer”, apuntó Huallpara.

La actividad se enmarca en el “Programa de Resignificación del Cementerio General-Viviendo la Memoria” del municipio para mostrar el valor patrimonial del principal camposanto paceño, a la que por segunda vez se suman los cementerios judío y alemán.

Bedoya resaltó que es “una actividad de educación patrimonial” que también “nos lleva a conocer distintas culturas”.

El funcionario agradeció a las comunidades judía y alemana por abrir las puertas de sus cementerios, en los que habitualmente no son permitidas las visitas abiertas.

“El tema de compartir la cultura en sus momentos más íntimos es una manera de conocernos y de construir tolerancia, construir respeto y también de valorar el aporte que otras culturas han hecho al desarrollo de La Paz”, remarcó.

Bedoya recordó que octubre es el mes dedicado a la revalorización del patrimonio de La Paz.

Por ello, con las visitas a los cementerios también se busca que los estudiantes conozcan que el concepto de patrimonio “abarca todo lo que las comunidades valoran en la tradición”.

“Y no solamente son monumentos, sino es toda esta otra parte que son los mitos, los ritos, aquello que nos hace identificarnos con cultura”, agregó.

La próxima semana será el turno del Cementerio General con la temática “La dictadura en Bolivia”, para concluir el 16 y 17 de octubre en el Cementerio Alemán, donde se hablará sobre “El aporte de los migrantes al progreso de La Paz”. EFE