El cineasta chileno Che Sandoval no quiere perder el “desparpajo”

Miami, 12 oct (EFE).- El chileno Che Sandoval, que presenta hoy en el Festival de Cine GEMS de Miami la comedia “Dry Martina”, espera que su crecimiento como cineasta no le signifique “perder el desparpajo” que es su marca de fábrica, según dice a Efe.

“No quiero perder nunca el desparpajo ni mi modo de hacer cine”, ni tampoco “dejar de arriesgarme” como director, subraya Sandoval, quien confiesa los temores que tuvo cuando filmó “Dry Martina” (2018), su primera película con una protagonista femenina y la más profesional de las tres que hasta la fecha ha realizado.

“Tuve mucho miedo de que el modelo de producción me quitara el espíritu de mi cine pero no pasó. Me di cuenta de que el espíritu está en mis personajes y en el modo en que enfrentan el mundo, no en tener una cámara tal o cual”, subrayó.

“Dry Martina” es uno de los 19 filmes que se presentan en el Festival de Cine GEMS (Gemas), que se desarrolla en Miami del 11 al 14 de octubre y es un adelanto de lo que se verá en marzo próximo en el Festival Internacional de Cine de Miami (MFF).

El certamen es organizado, al igual que el MFF, por el Miami Dade College.

“Dry Martina” es el primer filme que este chileno, nacido en 1985 y ganador en 2013 del premio Feisal (Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina) en el festival Bafici de Buenos Aires, ha realizado con actores profesionales y un presupuesto acorde con los que maneja la industria en América Latina.

Las dos anteriores, “Te creís la más linda (pero erís la más puta)” (2009) y “Soy mucho mejor que vos” (2013), las hizo con 3.000 dólares la primera y unos 200.000 la segunda. En ambos casos con actores no profesionales, la mayoría amigos suyos.

La tercera, una coproducción chileno-argentina filmada en Buenos Aires y Santiago de Chile, es otra cosa, pues cuenta con un elenco profesional encabezado por la argentina Antonella Costa, que cuando fue elegida para el papel era su pareja, relata Sandoval.

“La rompe”, dice Sandoval como elogio de la actuación de su exnovia en una comedia negra en la que “Martina”, una diva pop en crisis por múltiples razones, se mueve entre Buenos Aires y Santiago de manera vertiginosa y desprejuiciada.

Las películas de Sandoval hablan sobre “unos personajes en decadencia pero queribles”, que se expresan en un lenguaje no solo políticamente incorrecto sino plagado de chilenismos, palabras fuertes y argot.

Sandoval rechaza hacer ese lenguaje más neutro en aras de facilitar la comprensión por parte de públicos más amplios. A su juicio, sería mejor poner subtítulos.

Si se le pregunta por el director español Pablo Almódovar, Che Sandoval, cuyo primer nombre no viene del Che Guevara, aunque aclara que no le importaría, sino de que se llama José y de niño él decía “Joche”, responde que sus primeras películas le encantan pero no su primer referente.

El estadounidense John Cassavetes es quien ocupa ese lugar, dice Sandoval.

Sus próximos proyectos van a ser en Chile. Uno de ellos es sobre el caso real de un niño secuestrado durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile y va a llamarse “Gente mala”, y el otro sobre los adolescentes de un pueblo minero chileno, Chuquimata, donde está la mina de cobre a tajo abierto más grande del mundo.

Será como un “American Graffiti” a “la chilena”, dice.

“Gente mala” se centrará en la vida cotidiana de los mandos militares de la dictadura que no saben qué hacer con el niño secuestrado por error de uniformados.

Sandoval dice que, pese al tema, tratará de ponerle el máximo de humor y “confianzudo” (atrevido) señala que será “buñuelístico” (por el español Luis Buñuel). EFE