El Hospital Materno Infantil fomenta el Neurodesarrollo de los infantes

 

Los estímulos que recibe el niño en los primeros años de vida son fundamentales para desarrollar sus movimientos, sentidos, pensamiento y aprendizaje, por ello, el personal del Hospital Materno Infantil fomenta el Neurodesarrollo como clave para una maduración adecuada del cerebro.

La Directora del Hospital Materno Infantil, Ma. Elizabeth Rábago Sánchez, explicó que se cuenta con el área de Neurodesarrollo y Prevención de Discapacidades Pediátricas, donde se realizaron mil 189 consultas, 8 mil 94 sesiones de estimulación temprana, 3 mil 44 sesiones de fisioterapia, 917 sesiones de lenguaje y 103 capacitaciones a madres en Enseñanzas de Programa en Casa en el último año.

Agregó que la estimulación temprana se basa principalmente en la repetición secuencial y sistemática de ejercicios y actividades especiales que refuerzan las áreas neuronales del infante, impulsando el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional del bebé.

Mediante la Cartilla de Neurodesarrollo que se entrega a todas las madres que egresan con sus bebés del nosocomio, se da un seguimiento correcto en cuanto al desarrollo neurológico de cada infante según su edad, en tanto, otros pacientes que presentan trastornos en su desarrollo o riesgo de padecerlos reciben un seguimiento particular en el área de Neurodesarrollo.

Durante este proceso, los pediatras y enfermeras del hospital proporcionan libertad y motivación a los bebés para mantener una buena autoestima durante la fase de aprendizaje, así como atención, una buena nutrición y una asistencia en salud apropiada.

Por su parte, la Coordinadora en Rehabilitación Pediátrica, María Esther Lara Caballero, recomiendo acudir al hospital o a los centros de salud para recibir información, ya que es fundamental que los padres conozcan las etapas de desarrollo de un bebé para que puedan suministrarle los estímulos y las actividades adecuadas a su edad y capacidades.

Por último, comentó que la estimulación temprana también fortalece el vínculo emocional entre padres e hijos, proporcionando al infante una estabilidad que conservará incluso en la edad adulta, ya que promover la convivencia familiar con tranquilidad y amor, es la mejor forma de que el infante crezca sano, amoroso, inteligente y responsable.