El millonario Durst se declara culpable de posesión ilegal de armas

Fotografía: www.efe.com

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Nueva York, 3 feb (EFE).- El millonario Robert Durst, vinculado a varios casos criminales sin revolver desde hace más de tres décadas, se declaró hoy culpable de un cargo de posesión ilegal de armas ante un juez federal de Nueva Orleans.

Durst, de 72 años, negoció el acuerdo de culpabilidad con la Fiscalía y podría ser condenado a más de siete años de cárcel por el juez federal Kurt Engelhardt, quien deberá confirmar la sentencia en las próximas semanas, según publica el periódico The New York Post.

Una vez se conozca la sentencia, se espera que el millonario sea extraditado a California, donde la oficina del fiscal del condado de Los Ángeles le acusó el año pasado de la muerte de la escritora Susan Berman, fallecida en 2000 de un disparo en la cabeza.

Al parecer, según los términos del acuerdo negociado con las autoridades federales en Nueva Orleans, Durst será procesado por la Fiscalía en Los Ángeles el próximo 18 de agosto, según detalla el periódico The New York Times.

Durst había sido detenido en marzo del año pasado en un hotel de Nueva Orleans horas antes de la emisión del último capítulo de la serie documental “The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst”, producida por HBO sobre su vida.

El excéntrico millonario, uno de los herederos de una próspera familia neoyorquina que se enriqueció con el negocio inmobiliario, lleva más de tres décadas en el punto de mira de la justicia como sospechoso de varias crímenes cruentos.

La esposa de Robert Durst, Kathleen McCormack, desapareció sin dejar rastro en 1982 después de manifestar su deseo de divorciarse de su marido, en un caso que desde entonces continúa todavía sin resolver.

Hasta el año 2000, la escritora Susan Berman, amiga de Durst, había intercedido a su favor, pero apareció muerta de un disparo en la cabeza poco antes de que la Policía la interrogara sobre lo ocurrido a McCormack, tras reabrir aquella investigación.

Durst también fue acusado de matar y posteriormente desmembrar a su vecino en un pueblo de Texas, cuyo cuerpo troceado apareció flotando en el mar, pero en 2003 fue juzgado y exculpado por un jurado que determinó que había actuado en defensa propia.

Las andanzas de Durst fueron recogidas en el documental de HBO que incluyó unas declaraciones suyas en las que habla consigo mismo sin percatarse de que el micrófono sigue grabando. “¿Qué demonios hice? Los maté a todos, por supuesto”, se le escucha decir. EFE