El nuevo arte sonoro de México y Alemania se da cita en muestra en Berlín

 año dual México-AlemaniaBerlín, 25 nov (EFE).- El nuevo arte sonoro de México y Alemania se da cita desde hoy en Berlín en una exposición que presenta la obra de doce artistas, resultado de un proyecto de residencia e intercambio de tres años entre ambos países.

Los artistas participantes en la muestra, que lleva por título “entre límites / zwischen grenzen -berlin” y se presenta en el marco del año dual México-Alemania, representan distintas generaciones con valoraciones muy personales del arte sonoro y la exposición permite reunir por primera vez reunir las dos escenas artísticas.

Las doce artistas no sólo reflejan la enorme diversidad de este género, sino que desarrollan en sus obras perspectivas que van más allá de los límites de las manifestaciones artísticas

La exposición, que ya se pudo ver entre finales de agosto y finales de octubre en Ciudad de México, se inaugurará hoy en la capital alemana con las “performance” e instalaciones de dos artistas mexicanos.

La obra “Swallow”, de Arturo Hernández Alcázar (1978), “tiene que ver con la emergencia de los discursos populistas y de ultraderecha, la reemergencia, en este caso en Europa, aunque es un fenómeno que pasa en todo el mundo”, explicó el artista a Efe.

La acción, agregó, juega con “esta dicotomía y este constante negociar de la clase trabajadora y la clase política sumada a este tipo de movimientos”.

La performance comienza con unos trabajadores que hacen una mezcla de cemento y la aventan “en un gesto bastante violento” en un caja abierta de madera con megáfonos que reproducen grabaciones de manifestaciones de ultraderecha, noticiarios y discursos, entre otros audios, “hasta anegar el sonido de estas voces, de alguna manera, acallarlas”.

En la última semana de la exposición, explicó, los mismos trabajadores “vendrán a liberar los megáfonos”, destrozarán a martillo y mazo la estructura de cemento que se haya generado y se podrá ver, en un “ejercicio de premonición azarosa” qué pasa con esas voces, “si resurgen o no resurgen”.

En la segunda performance -“Frei von jedem Schaden” (“Libre de todo daño”)-, Guillermo Santamarina (1957) reproduce primero decenas de discos de vinilo que posteriormente serán lanzados contra una pared cubierta de yeso, en la que quedarán enganchados o bien acabarán destrozados, en una obra a la vez símbolo de la destrucción de la música y un acto creativo-performativo de liberación.

Otras instalaciones, como “La síntesis de espacios”, de Manuel Rocha (1963), crean entornos propios e inmersivos.

En su obra, Rocha traslada a Berlín una obra hecha para la antigua iglesia barroca y ex convento Ex Teresa, en el centro de Ciudad de México, según explicó a Efe.

Rocha decidió llevar los ocho espacios de esa iglesia a uno sólo.

Para ello, grabó los sonidos en todos esos espacios y los redujo después a las frecuencias más esenciales que resuenan en los espacios y que, de pronto, suenan como una campanas, precisó.

Las cuerdas que constituyen parte de la instalación tienen la longitud de los espacios, las bocinas que emiten las frecuencias, están colocadas proporcionalmente a cómo es el espacio, agregó.

Algunas de las instalaciones sonoras presentadas en la muestra abarcan la relación entre sonidos y objetos.

Así, la pareja de artistas Marcela Armas (1976) y Gilberto Esparza (1975) convierten en su instalación sonora “Sideral” los campos magnéticos de un meteorito metálico de 283 kilogramos en sonidos palpitantes.

En “Nodal”, Rogelio Sosas (1977), analiza las relaciones entre procesos sonoros y visuales y hace oscilar cuerdas elásticas con ayuda de electromotores y las sincroniza con una composición sonora.

En su fotodocumentación “Absentia”, Mario de Vega (1979) explica la historia de una escultura sonora del mismo nombre y que presentó por primera vez en 2013 en Ciudad de México.

Para esta obra se produjo una campana en una de las últimas grandes fundiciones de campanas, destinada a no sonar nunca; tras la muestra, la campana fue destruida y sus partes enterradas este año en distintos lugares de Ciudad de México.

La exposición abrirá mañana sus puertas al público y podrá verse hasta el próximo 15 de enero. EFE