El ozono, gas que protege y contamina el ambiente

Por Viridiana Guerra Velázquez

México, 1 Mar (Notimex).- Aunque es uno de los principales contaminantes del aire, el ozono tiene un papel altamente benéfico en la parte superior de la atmósfera porque protege la existencia de la vida en la Tierra.

Este gas, formado por moléculas de tres átomos de oxígeno, es incoloro, insípido e instable que reacciona rápidamente y se encuentra en gran abundancia a 20 kilómetros de la superficie de la tierra en una capa de la atmósfera denominada Estratosfera.

En esta capa, actúa como protector de la radiación ultravioleta y evita que llegue de forma masiva a la superficie de la Tierra protegiendo la salud de los seres humanos.

Aunque ese gas se encuentra de forma natural y en bajas concentraciones en la Troposfera, la capa situada sobre 10 kilómetros de la superficie terrestre, sus efectos son nocivos cuando sus niveles se incrementan debido a las emisiones de los automóviles e industrias.

De acuerdo con una infografía de la Comisión Ambiental de la Megalópolis difundida en su cuenta de Twitter @CAMegalopolis, el ozono puede transformarse en un contaminante tóxico al ser más pesado que el aire.

Éste desciende según la intensidad de la radiación solar y reacciona, por ejemplo, con el óxido nitroso, que se forma por la combustión de hidrocarburos en los motores de combustión interna y los compuestos orgánicos volátiles (COV).

A diferencia del ozono a mayor altitud, a nivel de la superficie terrestre se convierte en un contaminante que agrede las mucosas e irrita el tracto respiratorio y los ojos, lo que facilita la acción de virus y bacterias, principalmente en la época de altas temperaturas.

De acuerdo con información del Sistema de Monitoreo Atmosférico, cuando el tracto respiratorio es expuesto al ozono se producen importantes daños en esa zona; su alcance dependerá de la concentración y el tiempo de exposición.

En asmáticos expuestos diariamente al ozono, se ha reportado un incremento en la incidencia de ataques y síntomas respiratorios, además reduce la función pulmonar y hace más difícil la respiración profunda y vigorosa.

Cuando esto sucede, la respiración comienza a sentirse incómoda, por ejemplo, al realizar ejercicio o trabajo al aire libre se puede notar una respiración más rápida y superficial de lo normal.

En concentraciones elevadas se puede agravar el asma debido a que favorece la susceptibilidad del organismo a los alérgenos, puede empeorar las enfermedades pulmonares crónicas como el enfisema y la bronquitis y reducir la capacidad del sistema inmunológico para defenderse de las infecciones bacterianas.

Asimismo causa daño permanente al pulmón; los niños que se exponen a concentraciones elevadas de ozono pueden experimentar una función pulmonar reducida en la edad adulta, mientras que en los adultos acelera la disminución pulmonar natural, que ocurre como parte del proceso normal de envejecimiento.

Las plantas también sufren sus efectos ya que es altamente tóxico porque afecta sus paredes celulares, disminuye la actividad fotosintética y por tanto su crecimiento.

Son muy sensibles a las altas concentraciones de ese gas en el ambiente, generalmente produce clorosis y necrosis en las hojas; en la actividad agrícola puede ocasionar una disminución importante del rendimiento de los cultivos.

En ambos casos el gas es el mismo y tiene las mismas características pero su acción es distinta.

En el ámbito internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolla y elabora directrices sobre la calidad del aire en las que recomienda límites máximos de exposición a los principales contaminantes del aire.

Mientras que en México, la Norma Oficial Mexicana NOM-020-SSA1-2014 recomienda concentraciones menores a 0.095 partes por millón (ppm) para el promedio de una hora, y menores a 0.070 ppm para el promedio de ocho horas máximo anual.

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