El PMDB, el partido del poder

crisis-en-brasil-2179742w620Manuel Pérez Bella


Río de Janeiro, 17 abr (EFE).- El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al que pertenece el vicepresidente, Michel Temer, el hombre fuerte del país tras el revés sufrido hoy por Dilma Rousseff, es una formación conservadora que siempre ha estado en el poder desde la implantación de la democracia.

Esta fuerza de centroderecha, que aglutina varias corrientes heterogéneas, es un gran exponente del clientelismo, el “coronelismo” (caciquismo), la corrupción y otras extendidas prácticas asociadas a la denominada “vieja política” que le han permitido asentarse como la formación más importante de Brasil.

El PMDB hunde sus raíces en la época de la dictadura y fue creado en 1966 con el beneplácito de los militares dos años después del golpe de Estado, con el objetivo de ocupar el espacio de oposición consentida dentro de un sistema bipartidista que, en realidad, era una pantomima.

Al amparo de los militares, el entonces MDB se implantó en todo el país y adquirió una gran capilaridad a nivel municipal que actualmente le permite tener gran poder en todas las esferas de gobierno.

A pesar de que en su origen no fuera una oposición real, en los últimos años de la dictadura el MDB catalizó el creciente descontento de los brasileños con el régimen y se convirtió en la plataforma desde la que se impulsó la transición a la democracia, que fue capitaneada por dos de los líderes del partido, Ulysses Guimarães y Tancredo Neves.

Neves fue el elegido para convertirse en el primer presidente civil tras 21 años de dominio militar en unas elecciones indirectas celebradas en 1985 todavía bajo la legalidad de la dictadura, pero no llegó a asumir el cargo por una enfermedad que le llevó a la muerte.

Le sustituyó su compañero de fórmula, José Sarney, un político recién afiliado al PMDB, que procedía de la línea más dura del partido de los militares, el ARENA, y en el que había ocupado todos los cargos de responsabilidad, incluyendo la presidencia de esa formación.

Con Sarney (1985-1990) el PMDB alcanzó por primera y única vez la presidencia de Brasil y asentó su hegemonía en el Parlamento, en el momento decisivo en el que se redactó la Constitución de 1988.

En el sistema político de Brasil, en el que el Congreso suele estar muy fraccionado, este partido se ha convertido en una figura clave para la estabilidad de los sucesivos ejecutivos, al punto de que se volvió un lugar común la afirmación de que es imposible gobernar Brasil sin el concurso del PMDB.

Aunque no volvería a ocupar la Presidencia, el partido siempre estuvo presente en el Gobierno, sin importar su color político, e integró los gabinetes de Fernando Collor de Melo (1990-1992), Itamar Franco (1992-1995), Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y Dilma Rousseff (2011-2016).

El PMDB sólo estuvo lejos del poder un par de años al comienzo del primer mandato de Lula, porque en las elecciones de 2002 concurrió en la fórmula derrotada del socialdemócrata José Serra.

Pero la crisis abierta por el escándalo de corrupción de 2005 echó a Lula en brazos de un PMDB, que dejó de lado sus profundas discrepancias ideológicas con el exsindicalista para volver a tener acceso a cargos en ministerios y empresas públicas.

Los lazos entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el PMDB fructificaron a pesar de su pasado de férreo antagonismo y ambas formaciones se unieron para acudir de la mano a las segundas elecciones de Lula y las dos de Rousseff.

En estos gobiernos, el PMDB ha procurado siempre ocupar los ministerios que manejan las obras públicas o los presupuestos más jugosos y los que tienen un mayor número de cargos políticos a su disposición para satisfacer el apetito de los diferentes sectores del partido.

Las resistencias de Rousseff a entregarle una suficiente cuota de poder fomentaron el resquebrajamiento de las relaciones entre el PT y el PMDB y sentaron las bases de la ruptura de la coalición que fue sacramentada el pasado marzo.

Al igual que todos los partidos del arco parlamentario, el PMDB está salpicado por los escándalos de corrupción que implican a Petrobras y las mayores constructoras del país.

Entre los investigados destacan los presidentes de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros. (1)EFE