El positivismo de los Verdes y el negativismo ultra desgastan a la CSU bávara

Eldiario.es

Gemma Casadevall

Múnich/Rosenheim (Alemania), 13 oct (EFE).- Según todos los sondeos, las elecciones regionales de Baviera de mañana pondrán fin al dominio absoluto de la Unión Socialcristiana (CSU) en ese estado federado alemán, situación a la que habrán contribuido dos formaciones antagónicas: los Verdes y la ultraderecha.

La baza de la formación ecologista son las consignas impregnadas de positivismo -“Corazón, en lugar de odio”, “Coraje, en lugar de miedo”- y los rostros jóvenes y sonrientes de Ludwig Hartmann y Katharina Schulze, sus dos cabeza de lista en estos comicios.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), en cambio, llena sus carteles de advertencias al elector: “Pongamos fin al caos del asilo” o “Detengamos la islamización”, son los mensajes de esa formación, la actual tercera fuerza del Bundestag (cámara baja).

Los sondeos pronostican que la CSU perderá su tradicional dominio sobre el “Land” y que caerá a un 33 % o 35 % -frente al 47 % de 2013-, mientras que los Verdes se alzarán con un récord histórico para esa formación, con un 19 %, y el AfD obtendrá un 10 %.

Uno de cada cuatro de esos votantes decepcionados y perdidos por los conservadores bávaros se irá a los ecologistas, según un análisis del diario muniqués “Merkur”, otro lo hará a la AfD y los restantes se inclinarán por otras formaciones no definidas.

“Tome esta manzana. Fresca, de cultivo biológico y hermosa, como lo es Baviera”, ofrece al paseante Martin Both, candidato ecologista de Rosenheim, desde el puesto de información del partido en la zona peatonal de esa ciudad de 60.000 habitantes, al sur de Múnich.

A pocos metros, una voluntaria de AfD, se toma una pausa en su tarea de atraer al potencial elector para increpar a alguien que toma una foto del puesto, con el argumento de que “está prohibido”.

“Somos víctimas del acoso mediático, aprovechan cualquier gesto para desacreditarnos”, añade en dirección a una votante del partido, que lamenta la “campaña sucia” dirigida anoche desde la televisión pública contra su candidato en Rosenheim, Andreas Winhardt.

El programa al que se refiere es “Heute show”, una parodia del informativo de la segunda cadena, ZDF, que recogía varias frases de Winhardt en un mitin, ante la líder del partido en el Bundestag (cámara baja), Alice Weidel, hoy en la vecina ciudad de Erding.

Winhardt mostraba ahí su “preocupación” ante el “alto número de africanos infectados de sida” llegados a Alemania y se preguntaba si como ciudadano no tiene derecho a saber “si el vecino negrata que me besa o me tose encima está o no enfermo”.

“El 14 de octubre tenemos la oportunidad de jubilar a (Angela) Merkel y de dejar que se hundan en el Mediterráneo los barcos de rescate de refugiados”, añadía Windhart.

“Heute show” no solo mostró esas frases del candidato ultraderechista, sino que parodió a la pareja estelar de los Verdes, Hartmann y Schulze, convertidos por sus guionistas en androides programados para sonreír pero vacíos de contenido.

“Queremos transmitir ilusión y no pánico”, aseguraba Hartmann el día anterior, en otra ciudad bávara, acompañado del exlíder de los Verdes Cem Özdemir, el primer hijo de inmigrantes turcos que accedió al Bundestag, en 1994.

Hartmann y su correligionaria Schulze han recorrido toda Baviera, entre mítines con aires de Oktoberfest similares a los de la CSU.

Han disparado sus expectativas a fuerza de positivismo, pero también alertas sobre el escándalo de la manipulación de las emisiones de motores diesel o sobre el cambio climático, tras un verano inusualmente tórrido y prolongado que ha secado Baviera.

La AfD aspira a ser segunda fuerza en ciudades como Deggendorf o Bamberg, donde el gobierno bávaro colocó dos de los siete “Ankerzenter”, centros destinados a agilizar las expulsiones de los refugiados que vieron rechazadas sus petición asilo y que deben permanecer ahí hasta que se ejecute esa orden.

“Mañana tenemos la oportunidad de acabar con el dominio absoluto de la CSU y de impedir que sea relevado sea un horror aún mayor, una alianza con los Verdes”, dice Weidel desde un restaurante de Taufkirchen, una minúscula población del distrito de Erding. EFE