El postulador: el niño cristero, símbolo del derecho a libertad religiosa

Foto: www.aciprensa.com

Foto: www.aciprensa.com

Ciudad del Vaticano, 15 oct (EFEMEX).- El sacerdote español Fidel González, postulador de la causa de canonización del mexicano José Sánchez del Rio, asesinado a los 14 años durante la revuelta contra los llamados “cristeros”, aseguró a EFE que es “un símbolo de los derechos fundamentales y a la libertad religiosa”.

En un momento en el que se siguen persiguiendo en varias partes del mundo a los cristianos, la historia de “Joselito” como se le llamaba a este joven nacido el 28 de marzo de 1913 en la ciudad de Sahuayo (estado de Michoacán) es un ejemplo de lo que significa “ser firme en la fe”.

“Hoy su caso sería llevado al Tribunal de La Haya para que defendiera los derechos humanos”, aseguró el sacerdote español.

Mañana el “niño cristero” será proclamado santo en una ceremonia celebrada en la Plaza de San Pedro por el papa Francisco y en la que se proclamarán otros cinco.

El postulador (el abogado de la causa de canonización) explicó a Efe que historias de chicos torturados durante aquella represión en México, la llamada Guerra Cristera (1926-1929), hay muchas pero que “Joselito tenía un carácter y carisma excepcional.”

Aunque tenía solo 14 años, el postulador explicó que era más maduro que chico de más de 18 años y recordó las vejaciones y torturas que sufrió, las peticiones de dinero a su familia para que le rescatasen, las promesas de una vida mejor, “pero por nada renunció a su fe”.

Fidel González explicó que José Sánchez del Rio “no sólo fue un mártir del cristianismo sino un mártir de los derechos fundamentales de la persona y él murió consciente de lo que defendía”.

El postulador agregó que la actitud del “niño cristero” fue de defensa de estos derechos fundamentales; “de la defensa de la fe cristiana” porque los cristeros “no pedían privilegios sino un reconocimiento de sus derechos como la libertad religiosa”.

El joven mexicano es el único chico entre los mártires católicos del siglo XX y es muy querido en su país.

La historia de su encarcelamiento, tortura y fusilamiento por no querer apostatar lo ha hecho una figura crucial en la historia de la iglesia mexicana.

A pesar de su edad se alistó en las filas de los llamados “cristeros” en una guerra civil, que causó miles de muertos en el país, nacida por la confrontación entre la iglesia y el Gobierno del presidente mexicano Plutarco Elías Calles (1924-1928), debido a una ley que reforzaba la separación entre el Estado y la Iglesia y que limitaba las actividades de los religiosos.

El milagro que se le ha atribuido para poder subir a los altares es el de sanar a Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una niña que nació el 8 de septiembre de 2008 en Estados Unidos y un mes después sus padres la llevaron a vivir a Sahuay y a la que se diagnosticó un 90 por ciento de muerte cerebral.

El 20 de noviembre de 2005, se beatificó en la ciudad de Guadalajara (oeste de México) a Sánchez del Río junto con otros doce “mártires” de la Guerra Cristera, entre ellos el presbítero español Andrés Solá Molist (1895-1927) y los mexicanos José Anacleto González Flores (1888-1927) y José Dionisio Luis Padilla Gómez (1899-1927). EFEMEX