El PRI sigue secuestrado por el grupo que perdió en 2016  

  • Persiste el agandalle y atropello a la militancia, coinciden Jorge C. Mojica y Óscar García Barrón… m
  • Quisiera que le fuera bien al PRI, pero la gente está harta del disimulo: Óscar

El ruidoso malmodeo que le obsequió Guillermina Gálvez a Luis Enrique Benítez destapó no nada más la molestia de la señora, sino el hartazgo de toda la base priista luego de conocerse los nombres de los candidatos registrados por el PRI.

Tras lamentar el penoso incidente registrado ayer en pasillos del edificio priista, Óscar García Barrón y Jorge Clemente Mojica, cuadros distinguidos del PRI estatal, lamentaron lo ocurrido con “Guille”, pero advirtieron que esa inconformidad es generalizada.

El Partido Revolucionario Institucional sigue secuestrado por el grupo culpable de la derrota de 2016, y mantiene el agandalle y avasallamiento como fórmula infalible para preservar sus intereses pasando por encima de los de las mayorías, dijeron.

El año pasado quienes aspirábamos a la dirigencia estatal del PRI convenimos con el presidente nacional Enrique Ochoa Reza que, sobre todo luego de la derrota estatal, ningún miembro del CDE priista aspiraría a ningún cargo de elección popular, para que pudieran entregarse al cien al trabajo partidario.

Hoy, confirmados los registros de los candidatos tanto de mayoría como plurinominales, contra cualquier civilidad política, todos los miembros de la dirigencia estatal están aspirando a un cargo público, a pesar de que era un acuerdo serio con la dirigencia nacional.

Jorge Clemente Mojica y Óscar García Barrón hablaron por separado ante los reporteros y advirtieron que la catástrofe del 2016 no ha terminado, que las secuelas de aquella histórica derrota están empujando una condición de desastre a unos días de la elección más competida y complicada de la historia en donde el PRI está en tercer lugar de las tendencias del voto y mantiene el riesgo de ser rebasado por el cuarto.  Tanto Jorge Clemente como Óscar pronostican una nueva debacle en las urnas, puesto que en el PRI sigue predominando el agandalle, el avasallamiento, el pisoteo a los de abajo y el desplazamiento perverso de los cuadros valiosos que le quedan al partido.

Teníamos -dice García Barrón- un acuerdo con el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, en el que se consideraría a los distintos grupos y personas confiables que le quedan al partido, y a la hora de las candidaturas hicieron la voluntad de una sola persona, Ismael Hernández Deras.

García Barrón replica: “Yo quisiera que le fuera bien a mi partido en la próxima elección, pero… la sociedad está harta del manipuleo, del manoseo de la vida democrática de nuestros partidos para favorecer a unos cuantos. Por eso hoy hago un llamado a los militantes duranguenses para que pongamos un alto a las circunstancias que se viven al interior del partido, alterando la vida jurídica de nuestros estatutos, de nuestros documentos básicos y nuestra declaración de principios. Además de esto, decirles que existen las pruebas contundentes para que este proceso sea impugnado ante la sala regional del órgano competente en la ciudad de Guadalajara. Estoy muy preocupado porque en la relación de los candidatos de mayoría contravienen al articulo 65 de nuestros estatutos, en el ámbito de la elección de los diputados de mayoría: “Pierde su militancia quien… Fracción tercera: Deje de formar parte de nuestro partido”. Carlos Matuk es candidato de mayoría, fue diputado local y en el ejercicio de sus funciones él formó parte de otro grupo parlamentario diferente al del PRI ocupando algunos espacios de comisiones, como la de desarrollo económico, Matuk fue diputado y miembro destacado del Partido Verde. El artículo 65 lo inhabilita.

Los priistas -replicó- estamos hartos de tanta simulación, hoy no es posible ver la relación de los diputados de mayoría y los plurinominales.  En los de mayoría, en el 4º. Distito es el profesor Francisco Ibarra Jaques, propietario, el suplente es Benítez Ojeda. El CEN de Ochoa Reza se comprometió a que quien ocupara la dirigencia del partido en Durango no contendería en esta elección del 2018 a ningún cargo de elección.  Paco Ibarra “le presta el caballo a Benítez” para que sea candidato suplente de mayoría en su fórmula y atropellan el acuerdo que en su momento oportuno el nacional hiciera con la militancia. Es un hecho flagrante, y lo más delicado es el del “Profe Ibarra”. Manifiesto a la ciudadanía que el Prof. Paco Ibarra, hoy diputado con licencia, es además candidato a diputado plurinominal. No es posible que los priistas nos quedemos con los brazos cruzados, que estos dos personajes vuelvan a construir un engaño como hace tres años llegó Enríque Benítez al Congreso.  Ostenta un liderazgo inmoral al frente de mi partido, él siempre cuida sus intereses personales por sobre los intereses de partido. Eso no se lo vamos a perdonar, él siempre le apuesta para que al partido le vaya mal, como cuando se perdió la gubernatura, él ganó diputación plurinominal. No se hará lo de hace tres años. Hoy le juega a lo mismo y no se lo vamos a permitir.

Mojica Vargas, por su parte, asegura que hay una inconformidad en el PRI. No nada más de Guille, que es una militante de hace muchos años, lo de ella es el reflejo que se está dando al interior del PRI. Había un compromiso de que la dirigencia del partido, por sus condiciones de oposición, y contra ello toda la dirigencia del partido busca un cargo, desde el presidente del partido. Una jugada muy absurda entre Benítez e Ibarra, la secretaria del partido va en primer lugar de la lista pluri, la secretaria de organización va en tecer lugar, el líder de la CNC va en una candidatura de mayoría. Toda la dirigencia busca un cargo no obstante que era compromiso de Ochoa Reza que todo mundo se entregaría al trabajo de partido. Además hay otra agravante hacia todos los que están buscando un cargo, todos ellos son los que perdieron la elección en 2016. Es una mala señal a la sociedad, donde se buscan cargos de manera burda y no le dan oportunidad a la clase política ni a la militancia, coincido en que hay un desaseo en el trabajo político. No solo no se atendió la molestia de los priistas, sino que el partido sigue avalado por el mismo grupo que tiene secuestrado al directivo estatal que perdió la gubernatura en 2016.