El tenor de la Mora dice que la ópera en México es más importante que nunca

Fernando de la MoraMéxico, 15 oct (EFEMEX).- El tenor mexicano Fernando de la Mora aseguró que sería “maravilloso” que la Ciudad de México tuviese un teatro exclusivo para la ópera, un género que en los últimos años ha logrado una importancia creciente en ese país.

“Si no es el Palacio de Bellas Artes exclusivo para la opera, sí sería importante, en el cuadro del centro de la Ciudad, hacer un teatro especial, sería maravilloso”, comentó De la Mora en una entrevista con Efe.

Inaugurado en 1934, el Palacio de Bellas Artes es el recinto más cultural más importante de México, abierto a todas las expresiones sobre todo en los últimos años, incluidos cantantes populares como Juan Gabriel.

De la Mora, con una trayectoria musical de 36 años, explicó la creciente popularidad del ‘bel canto’ en el hecho de que México ha tenido una producción de buenos cantantes y muchos de ellos tenores.

La ópera “es popular por estos artistas que han puesto el nombre de México en alto en el extranjero; hay muchos tenores y es una gran producción de cantantes la que sale; nunca había tan importante como ahora”, apuntó el tenor de 58 años.

Entre la pléyade de tenores mexicanos que brillan en las compañías de nivel mundial hay nombres como el de Ramón Vargas, Francisco Araiza, Rolando Villazón, además del propio De la Mora.

La canción mexicana también sirvió para que intérpretes con voces de tenor, muy educadas, alcanzaran una gran difusión, como el caso de Jorge Negrete (1911-1953), José Mojica (1896-1974), Pedro Vargas (1906-1989) y Alfonso Ortiz Tirado (1893-1960).

“Todos ellos eran voces muy educadas; entonces de alguna forma vincularon a la ópera con la música popular, sin que muchos la cantaran”, dijo De la Mora, quien en su repertorio cuenta con discos como “Rancheras” y “Fernando de la Mora interpreta al Mariachi Vargas”.

Además, los temas de la época estaban “escritos para voces educadas”, como fue el caso de “Júrame”, de María Grever; “Granada”, de Agustín Lara; y “María Elena”, de Lorenzo Barcelata.

De la Mora señaló que su carrera también está marcada por “una lista infinita” de compositores como José Alfredo Jiménez, María Grever, Gonzalo Curiel, Álvaro Carrillo, Rubén Fuentes, Tomás Méndez, Cuco Sánchez, Agustín Lara, Juan Gabriel y Armando Manzanero.

“Todos ellos han marcado mi carrera, me han permitido, de alguna forma, tocar géneros que no hubiera yo imaginado y que me han permitido llegar al corazón de la gente; el artista va escogiendo a sus compositores”, aseguró.

De la Mora, quien en su carrera fue suplente de Luciano Pavarotti y de Plácido Domingo, destacó la trayectoria de Manzanero como un “embajador de México en el extranjero” y creador de cientos de canciones muy populares en todo el mundo.

“Es un hombre que le ha entregado mucho a México y ha hecho cantar a todo un país, ha hecho voltear los ojos a México”, dijo y, en broma, que muy probablemente es el responsable de la explosión demográfica. “¿Cuántos padres no habrán engendrado a sus hijos inspirados en una canción suya”, indicó.

De la Mora, quien cantó en el homenaje póstumo a Juan Gabriel celebrado el 5 de septiembre en el Palacio de Bellas Artes, regresará el 16 de noviembre a ese recinto para ofrecer un concierto a beneficio de la Fundación Comparte Vida, que promueve la donación de médula ósea y células madre en México.

“Siempre he dicho que la Fundación -en la que colabora desde hace 15 años- ha hecho más por mí que yo por ellos”, dijo el tenor, quien destacó la importancia de que la gente tome conciencia de la donación.

En el país solo hay 17.000 registros de donantes de médula y 445 de cordones umbilicales, una cifra que representa “un grano de arena, sino es que sería un átomo, una molécula”, dijo De la Mora al comparar el caso de México con el de Alemania, que cuenta con tres millones de registros, y España, donde hay medio millón de donantes.

En el concierto estará acompañado de la actriz y soprano Susana Zavaleta y la cantante Cecilia Toussaint, con quienes garantizó un lleno en Bellas Artes para compartir “música buena, con duetos y canciones”. EFEMEX