El triunfo de los nacionalistas amenaza con aumentar las divisiones en Bosnia

El País

Snezana Stanojevic

Belgrado/Sarajevo, 8 oct (EFE).- El triunfo, una vez más, de los partidos nacionalistas y étnicos en las elecciones del domingo en Bosnia puede acrecentar la inestabilidad política y social en un país profundamente dividido entre su tres principales nacionalidades: croatas, serbios y musulmanes.

Según los resultados oficiales, todavía preliminares, el gobernante y nacionalista Partido de Acción Democrática (SDA) ha sido el más votado entre los musulmanes.

Entre los serbobosnios ortodoxos sigue dominante la Unión de los Socialdemócratas Independientes (SNSD), del nacionalista Milorad Dodik, y entre los croatas católicos la conservadora Unión Democrática Croata BiH (HDZ BiH).

Esos partidos fueron los más votados tanto en las elecciones al Parlamento central bosnio como en las Legislativas de los dos entes autónomos que conforman el Estado bosnio: el común de musulmanes y croatas y la República serbia.

En la presidencia central colegiada se sentarán dos nacionalistas, el serbio Dodik y el musulmán Sefik Dzaferovic, junto al croata Zeljko Komsic, del Frente Democrático, una formación más moderada y de centroizquierda.

Komsic ganó gracias a los votos de los musulmanes del ente común, que rechazaron así a otro candidato más nacionalista, una situación que puede causar tensiones en esa entidad y repercutir negativamente en el ya frágil y poco eficaz Gobierno central.

El analista político Srecko Latal indicó a Efe que los resultados han mostrado “la continuidad de las políticas y del poder de los partidos gobernantes”, que no han traído ningún cambio al curso político general en el país.

“No obstante, tienen el potencial de desestabilizar aún más Bosnia-Herzegovina”, declaró Latal.

Se refirió principalmente a la victoria de Dodik, líder desde hace una década de la República serbia de Bosnia, y que ha llegado a amenazar abiertamente por la secesión del país.

Los analistas esperan que se abra un difícil proceso para constituir el Gobierno y el Parlamento en el ente que comparten musulmanes y croatas.

“Los ya complicados procesos de establecimiento de nuevas autoridades que suele haber después de todas las elecciones bosnias, serán ahora mucho más difíciles”, consideró Latal.

Este analista advirtió de que “existe la posibilidad real de que no se formen las instituciones de poder” en el ente musulmano-croata.

Por otro lado alerta de que la entrada de Dodik en la presidencia bosnia “agravará aún más las la ya tensa situación política en Bosnia-Herzegovina”.

Dodik se presenta como el gran defensor de la autonomía del ente serbobosnio y se opone a cualquier centralización de Bosnia, que en muchas ocasiones calificó de país “fracasado”.

El político nacionalista tiene muy buenas relaciones con Rusia y denuncia que la política de Occidente es “negativa hacia los serbios”.

En Bosnia-Herzegovina, 23 años después de la guerra civil, las discrepancias internas aún son constantes y han ralentizado las reformas exigidas para una eventual entrada en la Unión Europea (UE).

Las diferencias entre los líderes de los tres pueblos llegan hasta la misma configuración del Estado: mientras que los principales partidos musulmanas quieren más centralización, los serbobosnios se oponen a cualquier pérdida de autonomía y los croatabosnios quieren más derechos propios.

Ese escenario de división fue destacado hoy por los observadores internacionales que ha seguido las elecciones.

Cheryl Gillan, quien encabezó la delegación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, lamentó en rueda de prensa que la campaña estuvo marcada por las líneas étnicas entre los tres principales grupos del país.

En su presentación de un informe sobre las elecciones, publicado por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Gillan criticó, por ejemplo, que no haya sido reformada aún la ley electoral discriminatoria con las minorías, que prohíbe que aspiren al cargo de presidente quienes no pertenecen a una de los tres nacionalidades.

Con todo, los observadores reconocieron que las elecciones se celebraron en calma y con igualdad de condiciones. EFE