El viaje pastoral de Francisco a los Bálticos, lejos del político de Wojtyla

Eldiario.es

Cristina Cabrejas

Ciudad del Vaticano, 20 sep (EFE).- El papa Francisco emprende este sábado un viaje a los tres países bálticos cuyo propósito será una señal de cercanía a la Iglesia local y que estará muy lejos del marcado carácter político que tuvo la histórica visita de Juan Pablo II hace 25 años tras la independencia de la URSS.

El papa polaco, considerado determinante en el final del comunismo y la disolución de la URSS en 1991, viajó dos años después a los países bálticos, donde fue recibido con calor y realizó varios actos litúrgicos masivos, a pesar de que sólo en Lituania hay una mayoría católica.

Además de abordar lo que fueron más de 50 años de ocupación soviética, a lo que se unió la invasión nazi, y la persecución religiosa en ese periodo, Karol Wojtyla también tuvo que dirigir mensajes para que se garantizase la rápida independencia de esos tres países y condenó el régimen comunista.

Pasado un cuarto de siglo, las naciones de Letonia, Estonia y Lituania, que visitará Francisco del 22 al 25 de septiembre, han cambiado mucho y afrontan otros problemas, pero el viaje será mucho más pastoral que el del papa polaco.

“La visita del papa Francisco en este periodo busca dar una señal a la Iglesia tras un periodo muy difícil que concluyó hace 27 años. Ahora, tras las dificultades, debe actuar, tener valor, creatividad y trabajar con la sociedad y los jóvenes”, explicó el sacerdote Visvaldas Kulbokas de la Secretaria de Estado vaticano en un encuentro con periodistas.

Para Kubolkas ahora los desafíos de estos países son que “deben continuar a reconstruir la cultura, su propia identidad y jugar este papel positivo de relación con la Unión Europea y con otros países”.

Porque Francisco llega a unos países bálticos que ya olvidaron el comunismo, forman parte de la UE y de la OTAN y que ahora tienen gravísimos problemas con la baja natalidad y la emigración, sobre todo de los jóvenes.

Este año se celebra el centenario de la primera declaración de la independencia de Estonia, Letonia y Lituania, “pero Francisco viene en visita pastoral, y no para conmemorar la independencia”, explica el sacerdote lituano, asesor en el Vaticano.

Afirma que no se verán las grandes masas que recibieron a Francisco en Lituania con ceremonias a las que acudieron hasta 200.000 y 300.000 personas, porque, aunque el 80 % se definen como católicos, “solo un 5 % son practicantes”.

“Ahora todos se preguntan cuánto cuesta el viaje, pero en 1993 nadie lo preguntaba. Este viaje puede tener menos impacto, pero lo considero muy importante igualmente”, explica el sacerdote lituano.

Además, asegura, “el escepticismo respecto a la Iglesia Católica institucional todavía está muy presente”.

Fuentes de la Secretaria de Estado tampoco creen que el papa quiera mandar ningún mensaje a Rusia, país que ningún papa ha visitado, sobre todo por la difícil relación con los ortodoxos.

Aún menos numerosos serán los actos en Letonia, donde los católicos son el 20 % frente a una mayoría de protestantes y luteranos, mientras en Estonia solo hay unos 5.000 católicos, con un 75 % de la población que se declara no religiosa.

El viaje de Francisco también servirá de reflexión sobre los 50 años de sufrimiento de esos países, con la visita al Museo de la Ocupación de Vilna, que fue un cuartel del KGB, pero también su oración ante el monumento conmemorativo del Holocausto de los judíos en el gueto de la capital lituana.

Otro aspecto de la visita será relanzar el ecumenismo, la unión entre los cristianos, en especial con los ortodoxos.

Habrá dos eventos ecuménicos durante la visita de cuatro días: una oración en Riga el 24 de septiembre y una reunión ecuménica con jóvenes en Tallin el 25 de septiembre.

En la reunión con los jóvenes no participará el nuevo metropolita de Estonia, ya que la Iglesia Ortodoxa Letona está bajo la jurisdicción del Patriarcado de Moscú. Una señal de las aún difíciles relaciones de la Santa Sede con los ortodoxos rusos. EFE