Enviado de la ONU pide que 2017 sea el año de decisiones que pacifiquen Libia

Argel, 7 ene (EFE).- El enviado especial de Naciones Unidas para Libia, Martin Kobler, dijo hoy que 2017 “debe ser el año de las decisiones” que permitan poner fin a la crisis bélica y económica que sacude el país.


En declaraciones a la prensa tras reunirse en Argel con el ministro argelino de Asuntos Magrebíes, de la Unión Africana y de la Liga Árabe, Abdelkader Mesahel, el diplomático insistió en la necesidad de “restablecer el Estado, la seguridad y la estabilidad” para lograr que el pueblo libio “deje de sufrir”.

La ONU y los países limítrofes “trabajan mano a mano” para conseguir este objetivo, recalcó.

Túnez, Argelia e Italia, además de la Liga Árabe y la ONU, han emprendido una campaña diplomática para tratar de evitar un nuevo estallido de la violencia en Libia, escenario en las últimas semanas de una creciente tensión bélica entre el este y el oeste del país.

La animadversión entre el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este, de un lado, y el Gobierno de unidad sostenido por la ONU en Trípoli y las milicias de la poderosa ciudad de Misrata, por otra, se agudizó en diciembre, poco después de que estas expulsaran a los grupos yihadistas de la localidad de Sirte.

Esta semana volvió a repuntar después de que la aviación bajo el mando de Hafter bombardeara una posición en el centro del país e hiriera al jefe del Consejo Militar de la ciudad de Misrata, Ibrahim al Bait al Mal, aliada de Trípoli.

Un día después, esta fuerza movilizó a todas sus tropas y les pidió que estuvieran preparadas para “hacer frente a Hafter, el criminal de guerra”.

Víctima del caos y la guerra civil desde que en 2011 cayera la dictadura de Muamar al Gadafi, Libia tiene hoy dos gobiernos, ninguno de los cuales tiene plena legitimidad, aunque ambos la reclamen.

El que está en Tobruk, apoyado por Rusia y Egipto, salió de los comicios de 2014, fue entonces reconocido por la comunidad internacional y aún hoy es el que ostenta la representatividad del país ante distintas instituciones, aunque su mandato expiró hace año y medio.

El de Trípoli se formó en abril tras el acuerdo de paz impuesto por la ONU y seis meses después no solo no ha logrado la legitimidad que le debe dar el Parlamento, ni siquiera controla la capital.

Este último ha recibido el apoyo, sin embargo, de la mayoría de las naciones europeas, en particular de Italia, uno de los países más implicados en el conflicto libio. EFE