EPISCOPEO

La renovación interna de personas e Instituciones

                  Todos hemos visto que desde el mes pasado se viene renovando el personal al frente de diversas Instituciones civiles, tanto en la capital como en los municipios del Estado.  De todo corazón, felicito y bendigo a quienes ya han sido nombrados, han rendido su protesta de ley y han tomado posesión de sus encomiendas, también les auguro muchos éxitos en bien de los ciudadanos; a los que aún suspiran por ser tomados en cuenta, les recomiendo que aprovechen para cargar baterías para que aguanten la carga de los años; recuerden que el Sr. Gobernador anunció que quienes no rindan lo necesario, serían relevados. Recordemos todos y aprendamos que los cargos no son para lucrar sino para servir a las Comunidades civiles o religiosas, y el que no vive para servir, es mejor que no estorbe y que se haga a un lado.

                  Por lo pronto, ya las lluvias torrenciales nos han puesto a prueba en esta ciudad, empezando por el puente negro, provocando una y otra vez,  daños al pavimento de las calles, deteriorando casas-habitación, arrastre de vehículos, y desgraciadamente causando la muerte de varias personas. Los ciudadanos de Durango pudimos  constatar la vocación de servicio de las actuales autoridades municipales y estatales, y de la ciudadanía. Felicito a miembros de la Presidencia Municipal y del Gobierno del Estado, y a ciudadanos espontáneos por su prestancia y responsabilidad en estas circunstancias. Elevo plegarias al cielo, a fin de que a esta fecha ya se haya normalizado el temporal y vayamos entrando en serenidad de ánimo y ambiental.

                  Por otra parte, circulan rumores sobre que en algunos ámbitos de la administración pública se presentan intromisiones políticas: en delegaciones federales, como el ISSTE, el INFONAVIT, Desarrollo Social, SEDATU, Pueblos Indígenas, Conagua, Relaciones Exteriores.  Ruego a Dios que para esta fecha ya se hayan apaciguado las marejadas, y se vaya regularizando con normalidad el proceso del cambio de estafeta.

                  También han salido preocupantes notas periodísticas:  que la Secretaría de Gobernación, desde el 2014 adeuda a Durango 961 millones del FONDEM; que la Administración anterior del Estado, dejó una deuda pública de 15,000 millones de pesos; que la Federación recortará 8,000 millones de pesos para comercializar el frijol; que en Canatlán, colapsó, partiéndose en tres partes, el puente que comunicaba de la carretera La Granja-Canatlán, a los pueblos de S. José de Gracia, Martín López y Nogales.

A todo ello, habrá que añadir que en este año la producción del frijol será más baja que el año pasado. Aserca y Sagarpa, deben ponerse las pilas, buscar un precio que favorezca a los agricultores; además de controlar a los especuladores de hoy y de siempre.

                  Por todo esto, es el título de esta entrega: “La renovación personal y general de personas e instituciones”; es decir hacerse nuevos; cambiar nuestra visión, nuestra orientación, el interior de nuestros corazones, nuestra proyección externa y social. A todo esto, desde el Evangelio se le llama conversión interior y exterior de todo el ser del cristiano: volver a nacer como en el Bautismo. Todo esto se refiere a cada uno a todas las personas de la sociedad y a cada uno de los grupos y organizaciones sociales: renovarse desde dentro para renovar nuestro entorno; lograr que nuestro sistema mental se empape del Evangelio: de las convicciones y actitudes de Jesús.  De lo contrario, no será posible lograr una auténtica transformación de los distintos niveles humanos y ambientales.

                  Para ello, nos ayudará meditar en la creación, como cantamos a veces: “Danos un corazón, grande para amar; danos un corazón fuerte para luchar. 1.- Hombres nuevos creadores de la historia, constructores de nueva humanidad; hombres nuevos que viven la existencia, como riesgo de un largo caminar. Danos un corazón… 2.-Hombres nuevos luchando en esperanza, caminantes sedientos de verdad; hombres nuevos sin frenos ni cadenas, hombres libres que exigen libertad. Danos un corazón… 3.- Hombres nuevos, amando sin fronteras, por encima de razas y lugar; hombres nuevos al lado de los pobres, compartiendo con ellos techo y pan. Danos un corazón…”

                  Y también: “Danos Señor, un corazón nuevo; derrama en nosotros un Espíritu nuevo. 1.- He aquí que vienen días, Palabra del Señor, en que yo sellaré con la casa de Israel, una Alianza Nueva. Danos Señor… 2.- Yo pondré mi ley en el fondo de su ser, y la escribiré en su corazón. Danos Señor… 3.- Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Yo les perdonaré todas sus faltas; no me acordaré más de sus pecados”.

Héctor González Martínez

Obispo Emérito