España reforzará los sistemas de acogida ante masiva llegada de inmigrantes

El Mundo

Madrid, 24 jul (EFE).- El Gobierno de España reforzará los recursos destinados a la acogida de los miles de inmigrantes que llegan hasta las costas del Mediterráneo español, y que han convertido al país en la primera puerta de entrada a Europa, por encima de Italia.

Del 1 de enero al 15 de julio de este año han llegado por mar a España 16.872 inmigrantes irregulares, cifra que supone a su vez un aumento del 120,6 % respecto al mismo periodo del año pasado, cuando lo hicieron 7.649, según datos del Ministerio español de Interior.

Si a esta cifra se le suma las 3.125 entradas irregulares por vía terrestre a Ceuta y Melilla, limítrofes con Marruecos, el total es de 19.997 entradas.

En un encuentro informativo, la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social de España, Magdalena Valerio, reconoció hoy que la masiva llegada de inmigrantes al sur del país ya ha superado las previsiones presupuestarias de acogida para este año.

Por eso, el Gobierno presidido por el socialista Pedro Sánchez aprobará en breve un plan de choque que dotará “con una partida extraordinaria” aquellos programas que precisan incentivar, principalmente, la acogida a pie de playa, la atención humanitaria y los centros de derivación de los inmigrantes, que se encuentran desbordados.

Desde el 1 de enero hasta el 15 de julio, 18.016 personas tomaron la ruta occidental (que une Marruecos o Argelia con España) para alcanzar las costas europeas, mientras que 17.827 atravesaron el mar por la ruta central (entre Libia e Italia), según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

Entre el 1 y el 15 de julio pasados llegaron a España 2.940 inmigrantes a través del mar, mientras que 1.250 lo hicieron a territorio italiano.

El factor fundamental en el cambio de ruta ha sido la negativa del nuevo Gobierno italiano a abrir sus puertos a las embarcaciones de rescate de las ONG internacionales que operan en esa zona.

A ello se suma el cambio en las políticas migratorias del casi recién estrenado Ejecutivo socialista español, que se ha mostrado en varias ocasiones dispuesto a acoger a los inmigrantes rechazados por el país vecino, como fueron los casos de los barcos “Aquarius” y “Open Arms”.

“No se puede convertir el Mediterráneo en un fosa común de gente que huye de la miseria y la guerra”, dijo hoy la ministra Valerio.

El primero en expresar su temor ante la actual situación de España fue el director de la agencia europea guardafronteras (Frontex), Fabrice Leggeri.

“Si me pregunta cuál es mi mayor preocupación en estos momentos, le diré que España. Si las cifras continúan subiendo como últimamente, esta ruta se va a convertir en la más importante”, dijo Leggeri en una entrevista a un diario alemán a primeros de julio.

Desde hace algunos meses en Níger, país de tránsito, a los inmigrantes se les ofrece como alternativa a continuar la travesía hasta Libia, alcanzar territorio europeo a través de Marruecos, según la agencia europea.

Frontex estima que alrededor de la mitad de los inmigrantes que utilizan esta vía para llegar a Europa son marroquíes, y el resto, proceden de África Occidental.

Las autoridades españolas calculan que entre 2016 y el primer trimestre de este año, hay más 30.000 marroquíes llegados a España por esta vía.

De hecho, los nacionales de Marruecos y Mali fueron los colectivos de inmigrantes que llegaron a España más numerosos en el primer semestre de año, según datos de Frontex.

En respuestas a las demandas de los países receptores, la Comisión Europea (CE) propuso hoy conceder a los países de la UE hasta 6.000 euros por cada demandante de asilo acogido desde los futuros “centros controlados” de inmigrantes, que de momento ningún Estado miembro se ha ofrecido a albergar.

El objetivo de los centros será separar de manera más rápida y ordenada a las personas en necesidad de protección internacional de los inmigrantes irregulares; es decir, aquellos que no tienen derecho a permanecer en la UE y por tanto deben ser retornados.

Fuentes comunitarias explicaron hoy que los centros, que serán gestionados por los países que acepten voluntariamente albergarlos, podrán establecerse en cualquier Estado miembro y no solo en los situados en los de primera llegada, como Italia o España. EFE