“Estado de los ESTADOS”, por Lilia Arellano

“La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional

que ha sustituido a otro poder arbitrario constitucional”:  Proudhon

  • “Efecto Peña Nieto” sacude al PRI
  • Va alternancia en ocho entidades
  • Crímenes de lesa humanidad: OSJI
  • Electorado cansado de escándalos

La madrugada de este 6 de junio nos presentó una reacción de la sociedad que marca una diferencia entre el pasado, incluso el reciente, y es reveladora de lo que puede suceder en el futuro. Los ciudadanos, los electores, jugaron con las encuestadoras, con prácticamente todas; asistieron sumisamente a mítines sin revelar cuales serían sus intenciones de voto; dieron respuesta a las preguntas telefónicas y a los cuestionarios llevados de manera personal por empresas privadas y partidos; guardaron para sí el anquilosamiento de la estructura a la cual pertenecían; dieron muestras claras de rebelión ante la disminución de su calidad de vida, por el desempleo generado, por los excesos en muchos sentidos cometidos por todas las jerarquías de gobierno, las federales, estatales y locales. No deja de resultar esperanzador se revelen estas actuaciones. En donde surgen las dudas es sobre si el emitir votos de castigo realmente muestre el rostro demandado por la sociedad, el del cambio, o se enfrente de nueva cuenta la etapa de decepción, de otro tipo de hartazgo provocador de la pérdida total de esa paz social que atraviesa por la etapa de “calma chicha”. En este renglón y en incursiones peligrosas se pone en riesgo la poca dosis de seguridad aún existente.

Se ha dicho: “las derrotas son huérfanas; la victoria conoce muchas madres”. También esos dichos quedaron en el pasado. Las declaraciones triunfadoras de los dirigentes partidistas hasta la medianoche del día de las votaciones, daba a la alianza encabezada por el PRI la mayoría de gubernaturas ganadas. Se relacionaron las entidades en donde se mantendría el dominio tricolor y, los pronósticos de las encuestadoras e incluso los conteos de salida, presentaban un panorama alentador para esa organización. Conforme avanzó el tiempo al cierre de las casillas, al llegar a las sedes de los partidos locales la información sobre el reporte de las actas, se presentaron escenarios totalmente distintos a los diagnosticados, inclusive, por los propios gobernadores y las representaciones partidistas estatales. Hubo suficiente información sobre situaciones adversas presentadas durante las campañas, pero también hubo suficiente cerrazón para no escuchar. Estas derrotas conocieron de madre y de padre, se vio todo el árbol genealógico y se supo de ramas familiares incómodas.

Podrán saltar muchos nombres señalados como culpables de la debacle priísta y tal vez tengan su dosis de participación en las derrotas. Sin embargo, dos personajes fueron clave para despertar la reacción ciudadana: Enrique Peña Nieto y los gobernadores de cada una de las entidades perdidas. El Ejecutivo Federal y la mayoría de mandatarios estales, siguiendo su ejemplo, no se detuvieron en momento alguno para cometer todo tipo de abusos, el del derroche resultó el más pesado. No puede la sociedad mantenerse ajena al desempleo, al “apretón de cinturón” permanente, a las promesas de un bienestar cada vez más lejano y de un futuro incierto en todos los sentidos, de la seguridad perdida generadora de temores en todos los órdenes, ante la nula existencia de asistencia en renglones tan delicados como la salud en donde no sólo es la falta de clínicas, hospitales, personal médico, sino de medicamentos.

Los abusos permitidos a los bancos, a las constructoras demandadas por la construcción de viviendas no sólo de espacios reducidos al extremo sino saturadas de vicios de construcción, levantadas con materiales de pésima calidad, carísimas y con intereses impagables cuando se asignan no sólo a las deudas sino a la falta de pago. No paso de largo la persecución a los pequeños y medianos industriales, comerciantes, empresarios, amenazados de manera permanente por Hacienda cuando los reportes sobre condonaciones tributarias a quienes más ganan estaban a la vista, publicados en muchos medios de comunicación y transmitidos, inclusive, a través de las redes sociales.

En tanto estos padecimientos forman el día a día de los mexicanos, las jerarquías gubernamentales adquieren aviones y helicópteros, se trasladan en vehículos lujosos, viajan, se sabe de los vestuarios de marca, de la buena vida de esposas y amantes, de sueldos millonarios asignados, de seguros médicos sin límite, de pensiones presidenciales y otros apoyos diferentes en grado extremo a lo percibido por la clase trabajadora. Con una prestación de éstas se paga la de toda la existencia de mil empleados de esos cuyas percepciones suman la fabulosa suma de dos o tres salarios mínimos. Toda esa depauperación ha cobrado venganza. El rechazo manifestado en el momento de medición de la popularidad presidencial se reafirma con las derrotas sufridas.

En efecto y como declarara lleno de orgullo Manlio Fabio Beltrones, “Enrique Peña Nieto arrasa”; lo no visto fue el sentido. Arrasó al partido que lo llevó al poder, con sus militantes, con su fama de no requerir alianzas. Lo arrasó y lo llevó al fondo, a una posición de la cual no será fácil levantarse en el poco tiempo faltante para la fecha de arranque oficial para la contienda presidencial. La imitación de los gobernadores se dejó ver y sentir. “Lo que hace la mano, hace la tras” y también “arrasaron” en igual sentido. Ahora falta saber hacia dónde caminarán los supuestos triunfadores porque sin duda alguna, una cosa es la elección y otra muy diferente la acción y es en ésta última en donde se tendrá una medición correcta de las ambiciones encubiertas con alianzas triunfadoras para algunas, inexplicables e incongruentes para otros.

A la paternidad de Peña Nieto en las siete derrotas sufridas, se le suma la cerrazón y la soberbia de impulsar el abandono de filas de seis de los ahora aliancistas ganadores. Salvo Javier Corral y tal como lo señalamos en estas mismas líneas, todos los demás, absolutamente todos, tienen surgimiento y trayectoria en las filas priístas. En ellos se incluye a futuro gobernador poblano, pieza clave en el mandato de otro ex priísta, de Rafael Moreno Valle, personaje sabedor de la necesidad de mantener el control gubernamental para lograr participar en la elección del 2018, para lo cual prepara su incursión presentándose como la pieza intermedia entre los jaloneos entre el dirigente Rafael Anaya y Margarita Zavala de Calderón. O sea: la derrota tricolor tuvo padre y padrastro.

Una madre poseedora en el pasado de una gran fortaleza fue alcanzada por la vejez, por el anquilosamiento del esqueleto, de los huesos que la sostenían, la llamaban estructura y se consideró que su alimento principal era el dinero. Hubo mofa del convencimiento, de la labor que amerita acercamiento y diálogo, la demostración de sensibilidad no sólo hacia un grupo sino a la atención de las necesidades inmediatas de la sociedad. Con esto se formó el cuadro en el cual se deja atrás la orfandad de las derrotas.

Aunque todavía falta un elemento del cual no hay que olvidarse sino todo lo contrario. Se trata de la actuación y penetración de las mafias, de los grandes jefes que lo mismo ponen que quitan funcionarios de todos los niveles. Los incrustados dentro de diversos sectores sociales en donde lo mostrado se centra en fuertes sumas de dinero. Los dispuestos a apoyar campañas en donde los triunfadores les garanticen la exclusividad de las plazas en donde comercian la droga, la protección a sus gentes de confianza y el permiso correspondiente para vender protección. El reparto de sus ganancias es ejemplar y lo mismo sirve para darle al pequeño distribuidor una mejor calidad de vida con satisfactores mayores que las proporcionadas por el salario ofrecido por empresas o gobierno, que llegan a las principales cúpulas de poder.

La duda gira en torno a la reacción en cadena de la sociedad, la cual sería totalmente plausible si fuese espontánea en su totalidad y producto de esa administración y gobierno fallido de Enrique Peña Nieto y las consecuencias de ser testigos y víctimas de los mandatos estatales. Esto arrojaría el efecto y la conjunción de malas políticas económicas y pésimas políticas públicas. Sin embargo, la ubicación de las entidades en donde el PRI perdió presentan un panorama en donde la incursión del narco es clara y clave y la intentona tricolor de legalizar el uso de mariguana, la apertura a la discusión sobre cocaína y el atender peticiones para formalizar incluso la siembra de amapola, representa una amenaza real para la mafia, el derrumbe de su cada vez más floreciente negocio.

A esos absurdos días de veda, dizque para la reflexión y que son solo tres, habrá de agregarles un tiempo muy largo para meditar si la decisión tomada al cruzar las boletas fue realmente correcta y sobre todo si es verdad lo ofrecido una y otra vez, aunque siga sin cumplirse: el cambio hacia el rumbo correcto. Llega también la etapa en la cual quienes se dijeron víctimas de guerras sucias pueden demostrar que lo dicho fue mentira, de lo contrario… ya se verá.

CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

En su informe “Atrocidades innegables, confrontando crímenes de lesa humanidad en México”, el cual será presentado este martes, la organización Open Society Justice Initiative (OSJI), acusa: la intensidad de los patrones de violencia en México son pruebas fehacientes de que los asesinatos, desapariciones y torturas constituyen crímenes de lesa humanidad. Los responsables son tanto integrantes de las fuerzas de seguridad como de los cárteles del narcotráfico.

Desde el 2006 el gobierno federal ha mantenido una política de uso indiscriminado y extrajudicial de la fuerza como parte de la estrategia de seguridad para combatir al crimen organizado, lo cual ha puesto en la mira a cualquier civil “supuestamente” vinculado con las organizaciones criminales, al tiempo de reforzarse una impunidad casi completa para los funcionaros federales ejecutores de dicha violencia. El reporte subraya: “las fuerzas federales han cometido numerosos asesinatos, desapariciones forzadas y torturas, dejando ver un patrón de comportamiento muy claro que permite concluir que no se trata de actos aislados ni al azar”.

OSJI presenta una serie de estadísticas las cuales permiten observar la ineficacia del sistema de procuración de justicia, y hace referencia al caso Ayotzinapa, la cual califica como emblema de una investigación federal criminal “inepta”. Precisa: los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto han mantenido una retórica de negación y de desviación de la problemática, minimizando las atrocidades, culpando a las víctimas y criticando a los mensajeros, sean éstos organizaciones de la sociedad civil, relatores de Naciones Unidas o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Los crímenes son aislados y ocurren al margen de la política del estado, responden los funcionarios del gobierno, quienes culpan a los cárteles de la droga de las atrocidades, y al mismo tiempo dan información imprecisa sobre estos delitos. “Restarle importancia a los crímenes atroces ha sido un componente central de la historia de la  impunidad en México. Tal parece que los líderes de México tienen mayor interés en ocultar la crisis de atrocidades que en terminarla”, subraya OSJI.

En México, el gobierno parece haber aplicado una política de uso indiscriminado y extrajudicial de la fuerza, incluidos el asesinato, la tortura y la desaparición forzada, contra un subgrupo de la población civil en el país, el cual comprende a aquellas personas consideradas vinculadas a la delincuencia organizada, aun sin evidencias. “Los agentes federales han operado casi con completa impunidad en el combate contra el crimen organizado, con poco o ningún éxito en los procesos judiciales por asesinatos extrajudiciales, desapariciones forzadas o tortura”, indica.

Según las pruebas disponibles, concluye el informe de OSJI, las fuerzas federales en México no sólo han cometido un número considerable de crímenes comprendidos en el Estatuto de Roma a partir de 2006, sino que estos actos comparten diversas semejanzas, lo cual sugiere forman parte de una serie de eventos generalizados.

 

ALTERNANCIA

Los electores ejercieron un voto de castigo y la alternancia se dará en Aguascalientes, Chihuahua, Oaxaca, Durango, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz. El PRI mantiene Tlaxcala, Hidalgo y Zacatecas y el PAN Puebla. El PRI también recupera Oaxaca y Sinaloa. La pérdida más significativa para el futuro del priísmo lo es sin duda Veracruz, por el número de votantes, 5.6 millones. El candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, se perfila como seguro ganador. También en Tamaulipas, el candidato del PAN, Francisco García Cabeza de Vaca, se alza como triunfador, con un margen holgado.

Oaxaca lo recuperó para el PRI el cacicazgo de los Murat, quienes derrotaron al gobernador Gabino Cué y al candidato de la alianza PAN-PRD, José Antonio Estefan Garfias. En Zacatecas, el priísta Alejandro Tello, superó al abanderado de Morena, David Monreal.

Ante estos resultados, el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, quien el domingo por la tarde festinaba el “triunfo” de su partido en 9 entidades federativas, reconoció el lunes que “hay cosas que cambiar y reflexionar”, pues el priísmo sólo tenía ventaja en cinco de 12 gubernaturas en disputa. A través de su cuenta de Twitter, el político priísta dijo: “el PRI asume con responsabilidad el mensaje de la ciudadanía al partido y sus gobiernos”. Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas, son los estados donde el PRI aventajaba.

AVANZA EL PAN

 

El PAN recuperó la gubernatura de Chihuahua, los principales municipios y tenía ventaja en 15 de los 22 distritos de mayoría en el Congreso del estado. El Programa de Resultados Preliminares (PREP) confirmó el triunfo del abanderado panista, Javier Corral, con  10 puntos de ventaja sobre su adversario del PRI, Enrique Serrano. En un lejano tercer lugar se ubicó el candidato independiente José Luis Barraza. Habrá de puntualizarse en la ideología blanquiazul formadora del ahora futuro gobernador de los chihuahuenses, único con esa característica en la baraja de candidatos presentada por ese partido. Los panistas ganaron la capital del Estado, y municipios medios como Cuauhtémoc, Delicias, Camargo, Nuevo Casas Grandes y Ojinaga, para completar en total 24 ayuntamientos. En Juárez y en Hidalgo del Parral triunfaron los candidatos independientes a la alcaldía, Armando Cabada  y Alfredo Lozoya, respectivamente.

En Tamaulipas, el PAN no sólo ganó la gubernatura sino también 24 de 43 ayuntamientos y 17 de 22 diputaciones de mayoría relativa. El panista Francisco García Cabeza de Vaca triunfo ampliamente, con más de 15 puntos porcentuales de ventaja sobre el priísta Baltazar Hinojosa. Junto con Chihuahua ejercen una gran atracción por ser entidades cuya inseguridad es reinante y recibir apoyos federales es indispensable para ejercer un mandato acorde con las demandas de quienes los eligieron. Son también estados penetrados a profundidad por el narco y no se ve como harán para cambiar ese funesto escenario.

Antonio Gali Fayad, candidato del PAN a la gubernatura de Puebla, llevaba 12 puntos de ventaja a la priísta Blanca Alcalá, de acuerdo con el PREP. En tercer lugar se colocó el candidato de Morena, Abraham Quiroz Palacios. Para esta entidad no hubo en momento alguno esperanzas para el priísmo. Gali Fayad, perteneciente a la terna de participantes a las gubernaturas en juego en diferentes puntos –está Omar Fayad- también tiene origen tricolor y en este caso Rafael Moreno Valle estaba cierto de la oportunidad brindada en razón de este triunfo para participar en la contienda panista del 2018, siempre y cuando no vayan en alianza con el PRD.

La minigubernatura de Veracruz, donde se registró una elección cerrada, la ganó el candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, con cuatro puntos porcentuales de ventaja sobre el priísta Héctor Yunes Landa y cinco puntos de ventaja sobre el abanderado de Morena, Cuitláhuac García. Este es otro punto que ahora gobernaran los panistas y en el cual las actividades del narcotráfico han conocido de gran esplendor tanto para el mercado interno como para las exportaciones no solo hacia los EU por las vías terrestre y aérea sino la marítima en camino, también, a Europa.

Los datos del PREP en Quintana Roo indican que el PRI perdió por primera vez en su historia el gobierno de la entidad. El candidato de la alianza opositora, Carlos Joaquín González, aventajó con 10 puntos porcentuales a su adversario del PRI-PVEM, Mauricio Góngora, quien ha dado grandes muestras de civilidad al reconocer públicamente el triunfo del abanderado de la alianza PAN-PRD. De nuevo aparece aquí otro punto neurálgico para la continuidad exitosa de las mafias. Los tricolores, con su legalización de estupefacientes “con fines medicinales”, les han representado un grave peligro para su negocio.

En Aguascalientes, el panista Martín Orozco se impuso a la candidata de la alianza PRI-PVEM-Panal-PT, Lorena Martínez, con apenas dos puntos porcentuales de ventaja. Si para el mandatario Carlos Lozano de la Torre la borrachera era frecuente, ahora se ha convertido en permanente y su visión del futuro se derrumbó con la todavía no oficial derrota del hermano de su gran amigo y ex gobernador Ricardo Monreal, quien también fuera su jefe.

Durango fue también  para el PAN. Su candidato José Rosas Aispuro aventajó con más de 4 puntos porcentuales al candidato de la alianza PRI-PVEM-Panal-PD, Esteban Villegas. Una entidad más dentro del triángulo dorado que tanto significa para el narcotráfico, para las mafias grandes, las que aún tiene cabeza.

En Baja California, el PAN obtuvo tres (Tijuana, Mexicali y Rosarito) de cinco ayuntamientos, la mayoría del Congreso local al ganar 12 de 17 distritos electorales. El PRI sólo triunfo en dos municipios (Tecate y Ensenada) y en sólo cinco distritos. Y curiosamente será esta entidad gobernada por panistas la puerta de entrada de Jesús Héctor Palma Salazar, puesto en libertad tras 9 años de prisión el próximo 11 de junio. Curioso, ¿verdad?

PRI SE MANTIENE

 

Oaxaca lo recuperó el cacicazgo de José Murat. Su hijo, Alejandro José Murat, candidato de la alianza PRI-PVEM-Panal, aventajó con seis puntos porcentuales a José Antonio Estefan Garfias, del PRD-PAN. Sabido y conocido es que a la derecha muy poco le interesa la administración de la pobreza. Su alianza con el PRD fue para que fuesen éstos últimos los que de ella se encargaran.

Sinaloa también lo recuperó el priísmo. Quirino Ordaz, de la alianza PRI-PVEM-Panal, ganó fácilmente, con más de 15 puntos porcentuales de ventaja, a Héctor Melesio Cué, de Movimiento Ciudadano. En un lejano tercer lugar se ubicó Martín Heredia Lizarrága del PAN. Melesio resultó la sorpresa, por lo demás la recuperación es simbólica pues nunca perdieron ese punto clave del narco en operación en esas tierras desde hace décadas.

Tlaxcala la retuvo el PRI. Marco Antonio Mena de la alianza PRI-PVEM-Panal-PS, se impuso por 4 puntos porcentuales de ventaja a Lorena Cuellar del PRD. En un tercer sitio se ubicó Adriana Dávila Fernández del PAN. Dicen que Zacatecas lo retuvo con facilidad el PRI. Alejandro Tello del PRI le sacó 10 puntos porcentuales de ventaja a David Monreal de Morena. Sin embargo no se ha reconocido la derrota desde la sede central del partido.

Hidalgo lo retuvo sin dificultades el PRI. Omar Fayad, de la alianza PRI-PVEM-Panal, ganó fácilmente, con más de 16 puntos porcentuales de ventaja, al panista Francisco Xavier Berganza. Por cierto, el candidato blanquiazul no sólo tenía formación priísta sino fue invento y vacilada de otro hidalguense ahora asignado a una embajada.

DE LOS PASILLOS

Para el diario estadounidense The Wall Street Journal, los resultados de las elecciones del domingo, son un golpe al presidente Enrique Peña Nieto y muestran un electorado cansado de escándalos. “El Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Enrique Peña Nieto fue expulsado del poder en cuatro bastiones que había gobernado sin interrupción desde 1929; el rico en petróleo Veracruz, los violentos Tamaulipas y Durango, y Quintana Roo, en la Península de Yucatán. También registró pérdidas en 7 de los 12 congresos estatales, en una muestra de que los votantes están cada vez más cansados de los escándalos de corrupción”.

El diario neoyorkino hizo referencia a los escándalos de corrupción en Veracruz, derivados de presuntos desvíos de fondos federales a empresas fantasmas, así como de la presunta colusión de la policía estatal con grupos criminales, además del incremento drástico de la deuda estatal. “Las fuertes pérdidas del PRI podrían traducirse en una legislación anticorrupción más severa. Una legislación al respecto se puso en marcha hace meses, pero el PRI y sus aliados rebajaron las propuestas iniciales del proyecto. El PRI, por ejemplo, se resistió a una medida que obligaría a cualquier servidor público a revelar sus activos”, explicó.

Los resultados de los comicios son la prueba definitiva de la caída de la popularidad del presidente Peña Nieto, consideró WSJ. La popularidad del mexiquense comenzó a caer a raíz de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y de los escándalos de conflicto de interés dentro de su administración, como el caso de la Casa Blanca de Angélica Rivera.

El diario estadounidense evalúo al PAN como el gran ganador de la contienda, pues se posiciona como un serio contendiente para las elecciones presidenciales. Sin embargo, advirtió, el avance dependerá de su desempeño en las gubernaturas.

Revanchas… Miguel Ángel Yunes Linares, ganador de la elección este domingo en Veracruz, anunció que la investigación de recursos en la entidad irá doce años atrás, es decir, desde la administración de su rival político, Fidel Herrera Beltrán, actual cónsul de México en Barcelona.“Se va a investigar a profundidad doce años atrás, para que se sepa quién llevó a la crisis a Veracruz”, declaró Yunes Linares, al subrayar: “se castigará con severidad a quienes saquearon y se les obligará a devolver lo que robaron al pueblo”. Y así se van con la consigna de la venganza y no de la justicia, aunque se diga lo contrario.

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