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“Estado de los ESTADOS”, por Lilia Arellano

                                               “Callando es como se aprende a oír, escuchando                                                                                       es como se aprende a hablar; después, hablando,                                                                                        se aprende a callar”.- Diógenes, el cínico

  • Crece incertidumbre, temor e inseguridad
  • Aumenta el 70% de la venta de armas en EU
  • El Salvador salió “milagrosamente” de crisis
  • Guardaditos ancianos jerarcas en el Vaticano
  • AMLO: gabinete de viejitos septuagenarios

Ciudad de México 22 de Marzo, 2020.- La incertidumbre, las dudas, van creciendo al tiempo de irse diluyendo la credibilidad en la información gubernamental, en la acción de AMLO, en la confianza de los ciudadanos de salir medianamente librados tanto de la pandemia como de la crisis económica que se vive y su creciente agudización. Por lo pronto y en relación al coronavirus, ya va aceptándose, después de haberse obtenido datos a cuenta gotas extraídos de asistentes a las reuniones tanto entre legisladores y el vocero López Gatell como la llevada a cabo por un entreguista desde su nacimiento Consejo de Seguridad en Salud General, habrá un 70 por ciento de la población mexicana infectada, calculan en número redondos 90 millones. A partir de esa cantidad comienzan las cifras alegres terminando en el cálculo de 5 mil muertos, lo cual según los criterios exhibidos, es nada comparado con los 17 mil producidos por el narco.

Esos son los números y los criterios imperantes en los cuales no figura otro renglón que no sean, de nueva cuenta, los intereses. Se difundió e inclusive se hizo viral la prohibición a los laboratorios privados y a los hospitales particulares realizar la prueba para detectar el coronavirus, incluso hubo amenazas de cancelación de registro si se llevaba a cabo esta práctica. Es obvio ante esta determinación del gobierno, surgiera la afirmación de pretender, en el fondo, eliminar la situación real de los efectos de la pandemia en nuestro país bajo el pretexto de fomentarse otra crisis igual o peor de peligrosa: la económica. De ahí se dieran a la tarea en su información vespertina del pasado viernes, de señalar se había llegado a tratos con dos cadenas nacionales de laboratorios y alabar su seriedad y confiabilidad. Se les otorgó “la concesión” de la realización de pruebas en sus 36 sucursales en todo el país.

Lo menos a deducir es que todos los laboratorios que no forman parte de esa súper cadena son cero confiables pese a que, se supone, cumplieron con los requisitos para estar en igualdad de confiabilidad y seriedad y en ellos bien pueden quedar incluidos los existentes en hospitales privados que no sean los del ABC y los integrados a otra gran cadena, la que ha adquirido el mayor número de nosocomios en todo el territorio, los del socio preferido de doña Martha Sahagún, el dueño de El Excélsior, diario adquirido sin desembolsar un peso, ni siquiera para intentar liquidar una parte del adeudo fiscal, el otorgante de patentes de medicamentos, de importación y venta de los mismos a través de una tiendita de regalos instalada en sus centros de atención médica: don Olegario Vázquez Raña, hermano menor del mueblero decidido de la noche a la mañana a cerrar sus tiendas por la alerta recibida sobre sus malos manejos en el área deportiva manejada por él durante varias décadas, y en ello iba incluida la pérdida de la libertad aunque, nos dicen, merced a las presiones ya los rencores con su congénere, perdió primero la vida.

La pregunta es obvia ¿son suficientes 36 laboratorios distribuidos en todo el país cuando se cuenta con 32 Estados y por lo menos 12 de ellos con ciudades tan o más importantes que su capital? Es claro no lo son, pero esa es la determinación a fin de controlar las cifras, de evitar se dispare la información el número  verdadero tanto de infectados como de muertos. Se calificó como noticia falsa el señalar, tratando de utilizar la parte más sensible de la familia: “si tu hijo padece coronavirus y lo internas en un hospital no te permitirán verlo, ni cuidarlo, ni acercarte a él y si por desgracia muere no podrás despedirte, lo cremarán sin tu autorización, nunca volverás a ver su cuerpo, ni su cara, ni le darás el beso de despedida, solo recibirás sus cenizas”.

No hay tal falsedad en la noticia. En Querétaro el gobernador ha prohibido los velorios, igual como se ha hecho en Europa, principalmente en Italia. Es esta otra forma de evitarla propagación de la pandemia y se ve y escucha cruel pero finalmente se trata de salvar vidas. Al igual que en muchos renglones a los cuales se les ha atendido ante la serie de demandas hechas a través de las redes y, de quienes cuentan con espacios y páginas en las cuales se pueden plasmar expresiones libres y, no por ello con la seguridad de no pagar con su existencia el señalar verdades, el marcar ordenamientos para funerales y cremaciones, también es tema  ausente en los lineamientos y estrategias de la federación.

Apenas y muy levemente comienzan a reaccionar con las reglas a cumplir en cárceles y centros migratorios. Tibios se ven ante estos temas y en lo referente al incumplimiento de la ley en las  sentencias derivadas de juicios orales al anunciar la encerrona de los jueces. Siguen las protestas con las cuales se niegan las afirmaciones hechas por el subsecretario López Gatell y por el mismísimo AMLO. En las entidades siguen carentes de los más mínimos implementos para la seguridad de médicos, enfermeras, personal de limpieza en los nosocomios. También carecen de material para realización de pruebas de detección del virus y ni que decir de los medicamentos con los cuales se cree puede ser combatido el mal considerado como una neumonía más fuerte de la hasta hoy conocida. Carecen y a las pruebas se remiten,  de los aparatos de respiración mecánica y las áreas de aislamientos, lo dicho es parte de grandes mentiras.

LA OTRA EPIDEMIA

Así como en algunos municipios aprovechan sus alcaldes para llevar agua al molino y hacer creer a la población se encuentran muy ocupados en evitar la pandemia cause entre sus gobernados una crisis mayor y anuncia vacunación, sin especificar se trata de la aplicada contra influenza, en la capital del país se tiene otra y no parecen detenerla con una tardía aplicación de vacunas: el sarampión. De nueva cuenta se dirigieron grandes dosis a las alcaldías consideradas como las más vulnerables por contar con el mayor número de jodidos, sin embargo en aquellas en donde se dice viven los de la clase media alta y alta, también hay servidumbre, trabajadores, empleados con necesidad de vacunarse a fin de evitar crezca la epidemia de los puntos rojos, altos grados de temperatura, cuya presencia es mortal en adultos.

Por ahora los casos se han registrado en la CDMX, pero doña Claudia Sheimbaum, la candidata de AMLO a sucederlo en la presidencia, la misma cuya negativa a cancelar actos públicos, cerrar comercios y restaurantes al igual que plazas comerciales es actual y en claro respaldo al “no pasa nada” decretado por su padre y protector político, por AMLO. Está más interesada en otros menesteres, finalmente se ha acostumbrado a no dar malas noticias a los ex defeños, hoy simplemente chilangos. Desaparecieron, por ejemplo, la informaciones diarias sobre los Inmecas, solamente de golpe y porrazo se enteran los pobladores de etapas de contingencia real y extrema y entonces vienen las prohibiciones, antes nada de nada. Los de la 4aT, sin duda, vienen haciendo escuela, por cierto del nivel de su Universidad de la Ciudad calificada de “patito”.

Por cierto, en todos los puntos salen, como en Cancún, alcaldes farsantes al exhortar a los conductores de vehículos a exigir se les aplique la medición de alcohol con el aparato especial para ello. Mara Lezama es el ejemplo nacional de lo irracional, de la ignorancia, de la incapacidad y muy pronto se convencerá AMLO de la corrupción actual -similar a la de otra alcaldesa, la de Solidaridad, Laura Beristaín-. Soplándole todos a ese aparato de reciente adquisición, porque hasta que se hartó de que denunciáramos la revisión del alcoholímetro la llevaban a cabo los oficiales extendiendo las manos para después aspirar lo expirado por el detenido, surgió esta otra medida altamente contaminante. Todos ponen la boca sin mediar antes ningún proceso para desinfectar la boquilla. Es un foco de propagación de la pandemia insuperable. En  verdad ha resultado mas peligrosa Mara Lezama que la Mara Salvatrucha.

¡AGUAS CON LOS GABINETES: DE AMLO Y FRANCISCO!

Es un poco difícil jerarquizar. Habrá quienes opinen el Vaticano es un ente superior al gobierno de México y quienes se inclinen por lo contrario bajo la exigencia de ser primero el piso donde duermo que el del vecino distante y por si fuera poco sin representación en otras religiones aunque el pasado registre un respeto mundial, obtenido más allá de cualquier creencia. Ambos gabinetes, el del Papa Francisco y el del titular del Ejecutivo mexicano son igualmente proclives a caer ante el coronavirus, cumplen con un “requisito” muy marcado en Europa, en Alemania, en España, en Italia: la edad.

Si nos atenemos a esto último sin duda la Santa Sede se encuentra en severos problemas y no solamente por los años de vida que tiene Su Santidad, sino por la de los obispos, cargo al cual acceden cuando cumplen con la exigencia de contar con la experiencia que se obtiene, precisamente, de los años vividos. No se ve por ninguna parte a uno de ellos fuera, todos están debidamente recluidos y atendidos por un mínimo de personas, todas ellas sujetas en el pasado reciente a un buen número de análisis y pruebas y sin tener derecho de abandonar ni por una hora el recinto en donde se encuentra su superior. Nadie sale, ni los cocinaros, Ni los de limpieza, ni los asistentes personales. El número de toda la servidumbre y asistentes se redujo al mínimo, el cuidado de los jerarcas católicos es extremoso y no es para menos al estar convertido el Vaticano en un auténtico asilo.

Refiriéndonos al gabinete de Andrés Manuel López Obrador,  tenemos a doña Olga Sánchez Cordero con 73 años encima, lo cual la hace preferida por estos contagios. Se ve joven pero ya es mayor de 60 años don Marcelo Ebrard Casaubón, tal vez por su edad otro funcionario ausente no sólo en las mañaneras sino en las pláticas de tipo personal con miembros del gabinete de EU, aunque se asegure tenerlos aplausos como el obtenido por sus seguidores al haber conseguido” sólo un cierre parcial de la frontera con EU”; pararse cerca de los migrantes ¡ni soñando! O se cuida o no estará como candidato presidencial abanderado por un par de partidos que patrocina. Con 75 años encima el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales  Víctor Manuel Toledo Manzur, no saca ni la nariz. No lo hace ni para festinar la limpieza del cielo o hacer notar a los ciudadanos, como se ha hecho con un sentido del humor muy ácido y cruel al existir el fallecimiento de miles de hombres y mujeres de por medio, están limpias las playas, la circulación vehicular no produce contaminación y peces y otras especies marinas se pasean frente a sus depredadores, felices, felices, felices.

Seguramente con sus 65 años encima Esteban Moctezuma Barragán no duda en poner de cabeza a sus antepasados y solicitarles su intervención ante sus dioses para evitar le caiga el coronavirus. Obviamente si en días y semanas anteriores evitaba a toda costa las reuniones con mentores y alumnos y jerarcas de la educación, hoy no se le ve para nada. Salió el boletín para informar de la suspensión de clases y tan, tan, sonido mucho más agradable que el del las golondrinas o el de una marcha fúnebre. Poco tienen que contarle a Víctor Villalobos Alcántara sobre el mundo y sus alrededores, sobre amores y desamores, sobre vivir o gozar de la existencia. 70 años le han sido productivos aunque no suficientes, quiere vivir más y por ello se cuida de no salir, de no ir a ver si las cosechas pueden adquirirse directamente a los campesinos, implantar de nuevo los mercados sobre ruedas con el afán de abaratar los alimentos en tiempos de gran crisis, de falta de recursos familiares como la actual. Don Víctor se encierra, come bien, se procura todo tipo de verduras y frutas cuyo contenido de vitamina C sea el recomendado por su muy caro médico particular y así procurar que el coronavirus, como dicen los campesinos “se la pele”.

Ni soñar que a sus 77 años Javier Jiménez Espriú, titular de Comunicaciones y Transportes se suba a un tren urbano o viaje en cualquier transporte, menos aun aborde un contaminado avión. Su comunicación es vía internet y tal vez de su sapiencia surgiera el alertar a no saturar el sistema porque se puede caer y ahí sí nos quedamos sin las benditas redes y mucha otra información. Lo que no se sabe y todo puede suceder y ser imaginado a esa edad es ¿fue advertencia o amenaza? Otro septuagenario es el titular de Salud, el invisible Jorge Alcocer Varela a quien seguramente el propio AMLO debe haberle asegurado inmunidad ante lo que puede venir y hacerlo merecedor junto con su vocero de demandas y denuncias ante cortes internacionales. Muy letrado, con muchos reconocimientos para su egoteca pero inútil para enfrentar crisis de salud y eso está visto no es difamación. Miguel Torruco, el de Turismo, con sus 69 años cierra el ciclo del gabinete central de López Obrador sujeto, por su edad, a ser portador y no sobreviviente del coronavirus. Tal vez por eso don Miguel no se le ve, tampoco, por ninguna parte.

Quienes tienen posibilidades reales de sobrevivir son el de Hacienda, Arturo Herrera, el de Sedatu, Román Meyer Falcón y un auténtico viejerío: María Luisa Albores, titular de Bienestar; Rocío Nahle García, de Energía; Graciela Márquez Colín, de Economía; Irma Eréndida Sandoval, de la Función Pública; Luisa María Alcalde del Trabajo y Previsión Social; Alejandra Frausto de Cultura. En el gabinete ampliado no andan mejor: don Alfonso Romo ya está en edad de merecer cuidarse del coronavirus. 84 años anda arrastrando en su lento caminar Manuel Barttlet Diaz y con ello el temor de acabar asfixiado y no por una tonelada de billetes encima sino por un invisible y no corrupto virus; para acabarla hasta Doña Elena Jiménez Cisneros  responsable de Conagua tiene  la edad peligrosa, 61 años y, por andarse cuidando ya dejo sin el vital líquido a 3 alcaldías de la CDMX en donde se concentra el mayor número de jodidos.

En los llamados organismos y dependencias autónomas también se encuentran los de la tercera  ¿o esas será la verdadera Cuarta? edad, a quienes se les pagan salarios fastuosos, no viven de dádivas de 2 mil 500 pesos, a estos los encabeza nada menos que el Fiscal General de la República, el famoso Alejandro Gertz Manero cuenta con 71 años de existencia vividos azarosamente. Está quien encabeza la Fepade, José Agustín Ortiz Pinchett con 83 años encima, mala salud pero eso sí, con el sueño cumplido de ver a AMLO en la presidencia y la esperanza de estar al frente de esa Fiscalía en el 2021.

Con todo lo anterior ya se dará usted cuenta de un muy importante “porqué” de la inutilidad del gabinete de López Obrador. Con todos ellos bien podría formar su Gran Consejo, o el Consejo de Ancianos, pero exigirles las responsabilidades, enfrentar crisis y situaciones por las cuales atraviesa en el presente el país es casi imposible. El 80 por ciento debe cuidarse a sí mismo y hasta el propio tabasqueño debe, está obligado, si se autoestima y respeta la investidura,  a seguir todas las normas con las cuales evite el contagio. Burlarse haciendo inclinaciones a los reporteros y expresando “sana distancia” así como sacar estampitas a las cuales no les profesa ningún respeto al ser desconocidas por su religión evangélica, no habla nada bien de su conducta y educación. Lástima que todo le valga como el nombre de su rancho: una Chingada.

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