Estudio revela las dificultades para acceder a una vivienda en Buenos Aires

Buenos Aires, 13 oct (EFE).- La falta de oferta de terrenos y los crecientes costes para comprar un lote y construir una vivienda afectan a las familias de menores ingresos de Buenos Aires, según el primer estudio sobre acceso al suelo en la capital argentina y su periferia elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella.


El “Atlas de Precios de Suelo”, presentado hoy por el Centro de Investigación de Política Urbana y de Vivienda (CIPUV) de la Universidad Di Tella, revela que terrenos sin servicios básicos, largas distancias al sitio de trabajo y precios en constante aumento son algunas de las características del suelo en Buenos Aires y su populoso cordón urbano.

El incremento de los precios ha sido notable en los últimos doce años: el valor promedio de metro cuadrado de terreno pasó de 105 dólares en 2004 a 265 dólares en la actualidad, lo que supone un salto del 152 %.

“Este aumento que se replica en las grandes ciudades y áreas metropolitanas del país puede constituir una barrera importante para que logremos el objetivo de desarrollar vivienda a la escala necesaria, asequible e inclusiva”, explicó en un comunicado Cynthia Goytia, directora del CIPUV.

Los precios son más elevados dentro del área de la capital, donde el valor promedio llega a 643 dólares el metro cuadrado.

Según el informe, las superficies de los terrenos también son parte de la problemática ya que se reduce notablemente la disponibilidad de terrenos aptos para construir una vivienda dentro de la ciudad de Buenos Aires.

Hay mayor oferta y a menor costo en la periferia, pero “en algunos casos se trata de áreas de difícil accesibilidad en transporte público y dotación de servicios públicos muchas veces limitados”.

Según el estudio, si una familia tipo destina el 30 % de sus ingresos anuales a acceder a una propiedad a un precio de 700 dólares el metro cuadrado y su nivel de ingresos es igual al del coste de la cesta básica de alimentos y servicios, tardará 99 años en adquirir una vivienda.

Pero si los ingresos familiares apenas llegan a cubrir la cesta básica de alimentos, entonces necesitará 234 años para acceder a una vivienda propia.

Para el caso de los lotes más baratos, de 100 dólares el metro cuadrado (sólo 2 % de la oferta), las familias sobre la línea de pobreza tardarían 32 años en pagar el terreno y la vivienda, mientras que las familias sobre la línea de indigencia lo harían en 75 años.

“Estos datos explican, en parte, las dificultades de muchos de los hogares de menores ingresos para acceder al mercado formal de vivienda y suelo, y por qué las villas y asentamientos tienden a crecer en la región”, dijo Goytia.

Además, según la experta, los lotes con valores menores a los 100 dólares el metro cuadrado son los peores dotados en términos de acceso a servicios básicos (agua, luz y cloaca) y se encuentran en zonas con mayor porcentaje de familias viviendo con necesidades básicas insatisfechas y con viviendas deficitarias.

Peores localizaciones limitan las oportunidades de acceso a empleo, salud y servicios, restringiendo así las posibilidades de movilidad social de las familias, generando y perpetuando las condiciones de pobreza estructural.

Para Goytia, “las políticas urbanas tienen hoy varios desafíos”, como “mejorar la accesibilidad y movilidad en las regiones metropolitanas del país con el objetivo de trabajar por la inclusión y el acceso a todas las oportunidades que ofrecen las ciudades”.

“Para esto, es necesario repensar los instrumentos de políticas públicas para mejorar la oferta de suelo asequible y asistir al financiación del crecimiento urbano. Estos son los retos más importantes que debemos enfrentar para promover la movilidad social y trabajar por la reducción de la pobreza en el país”, añadió. EFE