Eugenio Aguirre, un escritor que saca provecho de su lado femenino

Gustavo Borges

México, 7 abr (EFE).- Cuando escribe sobre mujeres, el autor mexicano Eugenio Aguirre cree navegar sobre aguas seguras porque puede sacar provecho de su lado femenino, una de las partes más luminosas de su profesión de novelista.

“Yo tengo una parte femenina fuerte que me vincula con la inteligencia emocional de las mujeres. Para mí la mujer es una entidad preciosa, perfecta, atractiva, contundente; he escrito mucho sobre ellas porque me atrae su personalidad y cómo se manejan”, asegura Aguirre este domingo en entrevista a Efe.

La reflexión tiene que ver con su obra más reciente, “Isabel Moctezuma”, un volumen de 485 páginas publicado por la editorial Planeta, que recrea la vida de la hija predilecta del emperador Moctezuma Xocoyotzin.

A partir de datos duros sacados de investigaciones rigurosas, Aguirre cuenta en el libro la niñez y juventud de la princesa, con el nombre original de Tecuichpotzin Ichcaxótchil, y usa su vida como pretexto para recrear el día a día de la civilización azteca antes del arribo de los españoles.

En coincidencia con los 500 años de la llegada a México del conquistador Hernán Cortés, la obra refresca hechos conocidos de la colonización siempre con un hilo conductor, la hija de Moctezuma.

“Me gustó trabajar con las dudas porque cuando se casa con Cuitláhuac, señor de Iztapalapa, no sabe cómo llamarlo, si tío o esposo. Esa relación es histórica, está documentada y me pareció atractiva por la parte incestuosa”, cuenta el escritor al referirse al matrimonio de la joven con el hermano de su padre para preservar la cúpula del poder.

Con Cuitláhuac tiene Tecuichpotzin una relación de amor y al morir el guerrero víctima de la viruela acepta casarse con Cuauhtémoc, el último gobernante Azteca.

“Ella admira a Cuauhtémoc, príncipe tlatelolca, pero no creo que haya sentido ningún enamoramiento con él”, dice Aguirre al hablar de la relación que antecedió a la violación de la princesa por parte de Cortés, de quien tuvo una hija.

La novela cuenta con un lenguaje ameno cómo la joven se convierte en protagonista de la defensa de su pueblo y atestigua la destrucción de su mundo.

Obligada a casarse con tres españoles y llamada Isabel, lucha por mantener su reconocimiento como mujer de la nobleza indígena y llega a ser una persona influyente en la sociedad, madre de siete hijos.

“La historia me fascina desde niño y dormí con la historia durante 27 años porque estuve casado con una de las historiadoras más prominentes de América latina, Gisela von Wobeser. Aprendí mucho a través de ella y de grandes historiadores que iban a casa. La historia la llevo en la sangre pero no soy historiador, soy escritor y nada más”, aclara.

Luego de documentarse con más de 30 libros, el autor recreó con su escritura el ambiente de México-Tenochtitlan, capital mexica, construida en un islote sobre la laguna, con calzadas cuya belleza está documentada y es expuesta en la obra de ficción.

La estancia de la hija de Moctezuma en Iztapalapa con su primer marido sirve para describir los hermosos jardines de la zona y las costumbres de la época alrededor de las flores y las plantas, otro de los aciertos de la novela que puede tomarse como texto para reafirmar de manera gozosa los conocimientos de historia de México.

Eugenio Aguirre tiene escritas más de 50 novelas, la mayoría sobre personajes o hechos decisivos de México y varias giran alrededor de las mujeres como “La suerte de la fea”, “Pasos de sangre” o “Marieta, no seas coqueta”, una de las más reciente y que habla de las soldaderas en la Revolución mexicana.

“La mujer ha desempeñado un papel fundamental como aglutinadora y protectora de los débiles en la familia. Me parece admirable ese ser que es la mitad de la humanidad en todos los sentidos; en general ellas saben transpolar la ternura y el cariño en sus decisiones”, insiste. EFE