Ex presidente Lobo dice cree en inocencia de su esposa acusada de corrupción

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Tegucigalpa, 11 mar (ACAN-EFE).- El ex presidente de Honduras Porfirio Lobo (2010-2014) dijo hoy que cree en la “inocencia” de su esposa, Rosa Elena Bonilla, quien ha sido acusada y encarcelada por presuntos delitos de corrupción cuando fue primera dama del país.

En declaraciones al Canal 3 de televisión en Tegucigalpa, Lobo también dijo que cinco días antes de que su esposa fuera capturada en su casa, sabía que iban a llegar por ella.

Agregó que alguien, a quien no identificó, le informó que “cinco personas se reunieron en la Casa Presidencial”, donde habrían planificado la acción contra su esposa, quien fue capturada el 28 de febrero en su residencia en el extremo oriental de Tegucigalpa.

En esa reunión se habría decidido, según Lobo, que había que darle “algo” a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), y que su esposa era la más débil.

El ex gobernante enfatizó que se siente “profundamente ofendido” y “muy mal” por la forma en que han tratado a su mujer, quien fue llevada a los tribunales y enviada a una cárcel de mujeres cercana a la capital, esposada de manos y pies.

En su opinión, en el caso de su esposa se ha cometido una injusticia y ella no sería la única ex primera dama que pasaría por los tribunales de justicia.

Bonilla y otros ex funcionarios fueron acusados de “malversación de caudales públicos, lavado de activos y asociación ilícita”, aunque por el último la ex primera dama fue sobreseída.

Con la ex primera dama también fue capturado su cuñado, Mauricio Mora, mientras que su ex secretario privado, Saúl Fernando Escobar, se entregó el viernes a las autoridades y el sábado un juez le dictó prisión preventiva y fue enviado a la Penitenciaría Nacional.

Escobar enfrenta acusación por los presuntos delitos de “lavado de activos y asociación y confabulación para lavado de dinero”.

Según la denuncia, los acusados se habrían apoderado “de más de 16 millones de lempiras (674.536 dólares) y creado una red de blanqueo de capitales para ocultar dinero proveniente del Estado destinado a obras sociales”.

El ex presidente enfatizó que “Rosa Elena es inocente, puede cometer errores, pero los errores se pueden rectificar”, y afirmó que lo que procedía antes de acusarla era una acción administrativa.

“Este juicio no tiene fundamento sólido legal”, expresó Lobo, quien además advirtió que defenderá a su esposa en todas las instancias nacionales, incluso a nivel internacional si hace falta, porque es injusto lo que le han hecho.

Sobre una partida millonaria de una cuenta bancaria a nombre del Despacho de la Primera Dama, indicó que la mayor parte se gastó en programas sociales y el resto se devolvió a la Presidencia de la República, y que todo eso será probado a través de su abogado, Julio César Ramírez, con quien llegó acompañado al canal de televisión.

El ex mandatario señaló además que ahora se dedicará a luchar contra la injusticia en el país.

“Hay que hacer el bien”, “no hay que hacer daño a nadie” y “paremos la injusticia”, dijo Lobo, un reconocido agricultor y ganadero de 70 años, quien tiene tres hijos con Rosa Elena Bonilla.

También indicó que deberá abandonar con sus hijos la casa de su esposa, que él le traspasó hace varios años, porque ha sido asegurada por la Oficina de Bienes Incautados (OABI).

Además, dijo que las cuentas suyas y de su esposa en Estados Unidos le fueron canceladas y otras de ellas en bancos hondureños, y que por esa razón es que cuando las autoridades fueron a revisar su casa, hallaron algún dinero en efectivo, sobre lo que recalcó que “no es delito” y también puede demostrar su procedencia.

Lobo agradeció las frases de solidaridad que ha recibido de diversos sectores, incluso de todos los partidos políticos del país, y dejó entrever diferencias con algún sector del gobernante Partido Nacional, bajo cuya bandera llegó al poder en 2010.

De sus tres hijos con Bonilla manifestó que están bien y “confían en la inocencia de su madre”, y que les ha dicho que lo que hicieron contra ella es una “injusticia”. ACAN-EFE