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Fiesta sandinista motiva excepcional despliegue policial en Nicaragua

Managua, 6 jul (EFE).- Una de las fiestas más importantes de los sandinistas en Nicaragua, el “repliegue”, motivó este sábado un excepcional despliegue policial entre las ciudades de Managua y Masaya, en medio de una crisis sociopolítica que ha dejado cientos de muertos en los últimos 15 meses.

Decenas de patrullas policiales a pie, en vehículos todoterrenos, autobuses o motocicletas, fuertemente armados, se apostaron a los lados de una carretera de más de 30 kilómetros que servirá de recorrido para el “repliegue”, desde el centro actual de Managua hasta la ciudad de Masaya, en un despliegue pocas veces visto en Nicaragua.

Policías reguladores del tráfico, antimotines, cuerpos elite, efectivos contra el crimen organizado, agentes antinarcóticos, francotiradores, técnica canina, entre otros, han podido observarse a lo largo de la Carretera a Masaya, una de las vías más importantes de Nicaragua, ubicada en la zona Pacífico.

El despliegue forma parte de la seguridad que garantiza la Policía al presidente Daniel Ortega, quien pocas veces se deja ver en público, especialmente desde la llamada “insurrección cívica” de una aparente mayoría de nicaragüenses en su contra, iniciada el 18 de abril de 2018.

El Gobierno de Nicaragua ha confirmado la presencia de Ortega en el “repliegue”, que antes del estallido social del año pasado solía atraer a miles de sandinistas.

La seguridad para el presidente incluye la prohibición de armas de fuego y cortantes en toda Nicaragua, que entró en vigor ayer viernes y se extenderá hasta mañana domingo.

Adicionalmente Ortega cuenta con un cuerpo de seguridad personal compuesto por agentes con armas de guerra, varios vehículos similares al suyo, helicópteros, ambulancias, calabozos móviles, agentes de civil, así como inspecciones terrestres y aéreas, diurnas y nocturnas, en los días previos donde se va a desplazar.

Nicaragua no vivía una confrontación similar entre sus habitantes y su presidente desde hace 40 años, con el dictador Anastasio Somoza Debayle, derrocado en julio de 1979.

La ruptura entre Ortega y diversos sectores de la sociedad nicaragüense se debe a los ataques armados con saldo de cientos de muertos desde abril de 2018, contra pobladores y ciudades que han mostrado rechazo hacia su Gobierno.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), unas 326 personas han muerto en el marco de la crisis de Nicaragua, aunque organismos humanitarios locales elevan la cifra a 594, y el Gobierno admite 200.

La CIDH ha señalado al Gobierno de Nicaragua como responsable de crímenes “de lesa humanidad”.

La OEA ha puesto en marcha un proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana contra Nicaragua por violación al orden constitucional, que de ejecutarse la suspendería del organismo. EFE