Gobierno chileno declara monumento nacional centro de tortura de la dictadura

centro de detención y tortura Clínica Santa LucíaSantiago de Chile, 21 jul (EFE).- El Gobierno de Chile declaró hoy monumento nacional al centro de detención y tortura “Clínica Santa Lucía”, una casona situada a pocas manzanas del palacio La Moneda, sede del Ejecutivo, que funcionó durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).


La ceremonia la encabezó el ministro de Bienes Nacionales, Víctor Osorio, quien junto a la madre de la presidenta Michelle Bachelet, Angela Jeria, y algunos familiares de las víctimas de la represión, instaló una placa en el recinto que identificará el gran valor histórico y patrimonial que representa.

El ministro Osorio explicó a los periodistas los esfuerzos que el Ejecutivo chileno, a través del ministerio de Bienes Nacionales, realiza para la preservación patrimonial de la “memoria dolorosa de la historia reciente de la patria”.

El secretario de Estado agregó que “la defensa de los derechos humanos y la preservación de la memoria histórica no son expresión de mera necesidad de coyuntura, sino que una responsabilidad permanente del Estado y de la sociedad chilena”.

“No nos distraen de otras tareas importantes, porque siempre constituirá un tema prioritario; no nos atrapan en el pasado, sino que nos proporcionan claves para hoy acometer la construcción del futuro, que requiere siempre asumir en profundidad la propia historia”, añadió.

Al respecto, dijo que “asumiendo que el terrorismo de Estado se albergó también en bienes fiscales como este (la Clínica), nuestra contribución es la habilitación de sitios de memoria”.

Ángela Jeria afirmó que “este tipo de actos, visibiliza lo ocurrido para mucha gente que pasa por acá y ve una casa más. Ahora sabrán las cosas que ocurrieron y yo espero que todos ellos se sumen a defender a Chile en contra de los hechos de terror que vivimos”, aseveró.

La “Clínica Santa Lucía”, ubicada en la calle del mismo nombre a un costado del Cerro Santa Lucía, estuvo a cargo de la temible Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y hasta allí llegaban opositores que habían sido víctimas de torturas. No obstante, una vez en el recinto, continuaban los interrogatorios.

El establecimiento también fue utilizado como centro de exterminio. Según testimonios de sobrevivientes, al lugar llegaban agentes en vehículos de la DINA, bajaban al detenido, lo ingresaban a una sala, le suministraban algo y después salía muerto.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet, según cifras oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras otros 33.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas. (1)EFE