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Gobierno mexicano acelera para inaugurar nuevo aeropuerto Felipe Ángeles en marzo

Ciudad de México, 10 feb (Sputnik).- El Gobierno mexicano mete el acelerador para inaugurar el 21 de marzo su primer megaproyecto, el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, construido en la principal base aérea militar, con una inversión de casi 4.000 millones de dólares.

La obra realizada por ingenieros militares en la principal base aérea castrense del país, en los linderos del central Estado de México y el norponiente de la capital federal, será rebautizada en honor a un líder de la Revolución Mexicana de principios del siglo XX.

El nuevo aeropuerto se termina de construir en menos de tres años, después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió cancelar las obras de diseño futurista que consideró “faraónica”, con un costo estimado en 15.000 millones de dólares, pero que se terminaría hacia 2024 cuando él terminará su mandato sexenal.

El gobernante afirma que la obra costará unos 11.000 millones de dólares menos y que se trata de “una sabia decisión de austeridad”.

La Terminal Intermodal de transporte terrestre lleva un avance general de casi 90 por ciento, y estará concluida en la fecha prevista por el Ejecutivo federal, según los ingenieros militares

AEROLÍNEAS SE PREPARAN AEROLÍNEAS

Volaris y Viva Aerobus, dos empresas de bajo costo en boletos, fueron las dos primeras líneas aéreas que anunciaron vuelos desde el Aeropuerto “Felipe Ángeles” con destinos nacionales a Cancún (sureste) y Tijuana (norponiente).

La compañía nacional Aeroméxco se sumó y anunció este miércoles su decisión de operar en la nueva base aérea después de in análisis de la red, ubicación y necesidades de los clientes, que aprovecharán la nueva infraestructura aeroportuaria.

“Nos da un gran gusto este anuncio, porque, gracias al esfuerzo de todos los que conformamos Grupo Aeroméxico, nos encontramos en la etapa final de un proceso profundo de reestructura y transformación que nos permitirá salir fortalecidos”, dijo a periodistas el director general de Aeroméxico, Andrés Conesa.

La empresa explicó que con su operación desde el nuevo aeropuerto en la que fue la base aérea militar Santa Lucía sus clientes tendrán “la flexibilidad de contar con el mayor número de frecuencias en el mercado” para volar de ciudades del sureste mexicano, como Mérida y Villahermosa, hacia el nuevo aeropuerto o al antiguo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

El avance de esta obra contempla una terminal intermodal de transporte terrestre, que alojará al transporte público.

UNA DECISIÓN CONTROVERTIDA

Tras ganar las elecciones en julio de 2018 con 30 millones de votos, antes de asumir su mandato López Obrador organizó una consulta ciudadana en el periodo de transición, organizada por colaboradores de su movimiento político.

En octubre de ese año, solo participaron poco más de un millón de votantes, y alrededor de un 70 por ciento rechazó la continuación del llamado Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Con esa votación no oficial, López Obrador criticó que esa obra era inviable, porque se construía en el lecho lacustre disecado del lago Texcoco, cerca del actual AICM, y que solo tenía un avance de 20 por ciento, pero las obras ya eran un 35 por ciento, según los inversionistas y constructores.

Por esa cancelación de obras, el Gobierno debió pagar por adelantado a los inversionistas que había comprado unos 6.000 millones de dólares en bonos de un fideicomiso público, más penalizaciones para evitar litigios.

López Obrador ordenó reemplazar esa obra por un parque ecológico, y utilizar algunos materiales en la nueva obra en la base militar.

Así llegó a su fin la mayor obra de infraestructura del Gobierno anterior de Enrique Peña Nieto (2012-2018), planeado por el arquitecto británico Norman Foster, diseñador de los aeropuertos de Hong Kong y Londres, entre otras obras futuristas.

Los problemas ecológicos de la obra cancelada también habrían afectado a unas 100.000 aves migratorias.

López Obrador criticó además que el objetivo real de los inversionistas era un negocio inmobiliario que se construiría en las 600 hectáreas del actual aeropuerto que continúa y continuará en funciones.

La nueva base aérea Felipe Ángeles funcionará en paralelo con el antiguo aeropuerto internacional capitalino, que puede servir a 35 millones de pasajeros al año, que ya ha sido desbordado.

En 2018 la terminal internacional actual atendió a más de 45 millones de pasajeros, casi 30 por ciento más que su capacidad original.

La nueva construcción abarca obras de acceso y avenidas, que incluye la ampliación de un tren suburbano para llegar al Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, que podrá atender a unos 50 millones de pasajeros.

Los planes contemplan una combinación de dos aeropuertos, además de la modernización del aeropuerto de la ciudad de Toluca, vecina de la capital, mientras los críticos de la obra aún señalan posibles interferencias en las rutas de las aeronaves que usen los tres aeropuertos en forma simultánea. (Sputnik)

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