Goic, la democristiana que divide a oficialismo busca ganar balotaje en Chile


Santiago de Chile, 13 nov (EFE).- La senadora Carolina Goic, de acendrado linaje político y actual presidenta de la Democracia Cristiana (DC), ha quebrado la cohesión del bloque progresista de casi tres décadas con su pretensión de aspirar a la Presidencia de Chile.

Pese a que en las encuestas apenas alcanza el 5 % de aprobación, Goic asegura que saldrá victoriosa en los comicios del próximo domingo, y que se enfrentará en una segunda vuelta el 17 de diciembre al exmandatario conservador, Sebastián Piñera.

Con 44 años, la legisladora es una de las dos mujeres en carrera hacia La Moneda, de los ochos aspirantes a suceder a Michelle Bachellet el 1 de marzo del próximo año.

Casada, con dos hijas y una trayectoria ligada a lo social en Magallanes, la región más austral de Chile, Goic protagoniza un nuevo y agitado capítulo en el escenario político chileno al poner en jaque la unidad de la coalición de centroizquierda, Nueva Mayoría, actualmente en el poder.

Después de que el oficialismo proclamara en enero a su abanderado, el senador independiente Alejandro Guillier, los democristianos descontentos presentaron por primera vez en 28 años una carta propia, lo que derivó en una crisis que el Gobierno intentó acallar infructuosamente.

Goic subrayó que el liderazgo del país “no estaba en sus planes”; sin embargo, se matriculó como la opción más competitiva de la Democracia Cristiana y esquivó las elecciones primarias que sí celebraron las coaliciones de derecha e izquierda, pero no así la Nueva Mayoría.

Ello dividió definitivamente las aguas en la alianza de centro izquierda, formada hasta ese momento por siete partidos.

La dirigente democristiana declaró entonces que se sentía “con más fuerza y convicción que nunca” de cara a la cita electoral en la que se mide con Sebastián Piñera; el candidato presidencial de Fuerza de Mayoría, Alejandro Guillier, y la izquierdista Beatriz Sánchez, del Frente Amplio, todos ellos por delante de ella en los sondeos.

Goic ha intentado demostrar en todo este tiempo que no le tiembla el pulso, y así lo puso de manifiesto cuando vetó la repostulación al Parlamento de un influyente democristiano, el diputado Ricardo Rincón, acusado de agredir a su esposa.

La decisión, rechazada por altos mandos del partido, desencadenó un torbellino político, pero la situó a ella en el centro del debate electoral, colmado de denuncias por faltas a la probidad en los comandos.

Dueña de una carrera abocada a la mujer, los derechos laborales y la descentralización, entre otros, Goic cimentó su camino a las presidenciales en 2016, al pedir perdón por los escándalos de corrupción en la política, en un celebrado discurso pronunciado durante el funeral del expresidente democristiano Patricio Aylwin.

Según los analistas, su “innegable” carisma ha sido su carta de presentación ante la ciudadanía, pero ello no anula la firmeza con la que defiende las convicciones democristianas, bastante vapuleadas en los últimos meses.

Nieta de inmigrantes croatas e hija de perseguidos políticos, tras el golpe militar de 1973 Goic se exilió con sus padres en El Salvador, Ecuador y Guatemala, para volver a Chile a culminar sus estudios en 1986.

En contra del tradicionalismo democristiano y de su formación católica, la candidata defiende el matrimonio entre personas del mismo sexo, los derechos de las personas trans y la ley de aborto promulgada meses atrás, que lo despenaliza en caso de violación, inviabilidad del feto o riesgo de muerte para la madre.

La senadora ha encabezado además una férrea campaña en contra del Gobierno venezolano de Nicolás Maduro, a quien tilda de “dictador”.

Goic enfatiza que su propuesta “aglutina a las fuerzas de centro y de centroizquierda”, y pasa por alto el sonado quiebre del centro izquierda, que en total ha gobernado durante 23 años desde el retorno a la democracia, en 1990.

Después de afrontar la muerte en 2000 de su padre, un histórico miembro de la Democracia Cristiana, y un cáncer linfático que la afectó en 2012, rechaza la ventaja de sus contendientes en las encuestas y afirma que su candidatura “no es con la calculadora”. EFE