Grito contra la privatización del agua toma calles de la capital salvadoreña

Pulso

Hugo Sánchez

San Salvador, 5 jul (EFE).- El grito contra la privatización del agua, surgido de las gargantas de miles de estudiantes universitarios y activistas, tomó hoy las calles de la capital de El Salvador y asedió al Congreso, donde supuestamente la derecha puja para dejar el recurso hídrico en manos de empresarios.

“Si no hay agua para el pueblo, no habrá paz para el rico”, “el agua no se vende, se cuida y se defiende” y “el agua es vida, no mercancía”, fueron algunas de las consignas más gritadas por los estudiantes de la Universidad de El Salvador (UES).

La marcha de la UES fue la más numerosa de las tres que llegaron hasta el edificio del Congreso, donde el 14 de junio pasado fueron recibidos con gas lacrimógeno por parte de la seguridad del Congreso.

La columna humana, pintada principalmente del rojo característico de la UES, avanzó al son de música de protesta, tambores y cohetes y llamó al resto del pueblo a sumarse a su lucha, en la que no darán a torcer su brazo.

“Que vivan los estudiantes jardín de nuestra alegría, son aves que no se asustan de animal ni policía”, sonaba una canción desde los altavoces colocados en algunos vehículos que acompañaban a los caminantes.

Los gritos de alerta hacían que los universitarios, que fueron acompañados por las autoridades y empleados de la UES, se sentaran en el suelo y el resonar de un petardo los hacía correr en desbandada por varios tramos del recorrido y el grito de “!esta es la U¡” animándolos.

“Estamos presentes como movimiento estudiantil para reclamar el acceso al agua como un derecho humano vital”, dijo a Efe Tonatiuh Cabrera, estudiante de la UES que repartía hojas de papel con un manifiesto contra la privatización del agua.

El estudiante apuntó que la movilización de las organizaciones estudiantiles y de la sociedad civil es necesaria para detener el avance de la discusión de la propuesta de la “ley integral de agua” en el congreso.

El principal punto en discordia sobre esta propuesta es que incluye a representantes de la empresa privada en la Autoridad Nacional del Agua (ANA) con un número de votos que, según las organizaciones sociales, le darían el dominio del organismo.

Cabrera añadió que atajar esta intención de privatizar el recurso hídrico también evitaría que los mismos sectores, partidos de derecha y empresas, intenten ir después por la saluda y educación.

“Lo privatizarían a favor de clases sociales altas y gente que se lo pueda costear”, pero “no vamos a dar a torcer nuestro brazo hasta que se apruebe una ley de agua equitativa de agua”, concluyó.

El rector de la UES, Roger Arias, quien encabezó esta manifestación, señaló que su objetivo era reiterar su rechazo a la discusión de la referida propuesta, exigir que se retome la presentada por las organizaciones y que se les incluya en las discusiones.

“No estamos dispuestos a ser cómplices de un proyecto privatizador impulsado por la derecha legislativa”, señaló Arias, quien se vio respaldado por los estudiantes, situación poco vista en las últimas administraciones de la única universidad estatal del país.

Diputados de Arena y su candidato presidencial para las elecciones de 2019, el empresario de supermercados Carlos Calleja, pidieron al Congreso aprobar una reforma a la Carta Magna, que debería ser aprobada por la presente legislatura y ratificada por la siguiente, para declarar el agua como un derecho.

El rector de la UES recordó que Arena impidió ratificar una enmienda aprobada en 2012 que da la categoría de derecho humano al acceso al vital líquido y a la alimentación.

“No vamos a parar en esta lucha y la ganaremos como pueblo salvadoreño”, concluyó Arias, que ha manifestado que la UES también buscará una “reforma integral” al sistema de pensiones.

Junto a los estudiantes llegaron otras dos marchas convocadas por organizaciones ambientalistas y sindicatos, quienes esperaron a que Arias y otros delegados presentarán con diputados de izquierda sus reclamos ante el Congreso.

Estas marchas se dan en medio de una crisis generada por el corte de agua a cerca de un millón de personas en el centro del país debido, según el Gobierno, al robo de la estructura que sostenía una de las principales cañerías y que colapsó.

Un estudio de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), dado a conocer en 2016, concluye que la vida en El Salvador sería inviable en 80 años a causa de la crisis hídrica que se ve agudizada por el cambio climático. EFE