Groenewegem es el “maratón man” del Tour, Ciccone disfruta el sueño amarillo

Carlos de Torres

Chalon-Sur-Saône (Francia), 12 jul (EFE).- El “maratón man” del Tour de Francia es el holandés Dylan Groenewegem (Jumbo Visma), ganador al esprint de la jornada de 230 kilómetros que unió las localidades de Belfort y Chalon-Sur-Saône, la más larga de la presente edición, jornada de transición que mantuvo al italiano Giulio Ciccone (Trek) en su sueño del maillot amarillo.

Cantó victoria otro Dylan. En La Planche Dylan Teuns, en Chalon Dylan Groenewegem, herido en la primera etapa y vencedor en un esprint muy disputado ante la creme de la creme de los velocistas. Relegó al australiano Caleb Ewan y al maillot verde y triple campeón mundo eslovaco Peter Sagan.

Un triunfo de prestigio para el corredor nacido hace 26 años en Amsterdam, en la cita de los esprinters tras la incursión de montaña, en la que los favoritos se guardaron las fuerzas en espera de su terreno. Día largo, de más de 6 horas sobre la bici, pero sin cambios en la general.

Ciccone, renovado por el Trek tras su liderato en La Planche, sigue durmiendo con el jersey amarillo, al frente de una general cuyo primer comandante aparece en la quinta plaza, el galés Geraint Thomas, al lado de su compañero colombiano Egan Bernal, con Urán alejado en 26 segundos, el español Enric Mas decimotercero a 34, Nairo Quintana a 52 y Mikel Landa a 54.



SUEÑO DE DOS Y DESPISTE DE NAIRO



No les gusta un pelo a los corredores que se hable de días de transición aunque se hayan tirado el día persiguiendo una escapada a ritmo controlado. Tienen razón, hay que dar pedales igual y deben ir atentos. La fuga fue de dos habituales, jóvenes y viejos conocidos de las escapadas, los franceses Stéphane Rossetto (Cofidis) y Yoann Offredo (Wanty).

Ofredo dijo en la salida que la pasada noche soñó que se escapaba con 30 minutos de ventaja. La realidad fue que no pasaron de los 5 minutos, con las ideas claras de que los sueños en el Tour se cumplen poco en la modalidad de aventuras de este tipo.

La transición casi le cuesta un disgusto al colombiano Nairo Quintana, pillado en un despiste tras el esprint intermedio de Mervans, a 33 de meta. Los hombres del Movistar sumaron fuerzas para reintegrar a su líder al grupo.



LA FOTO FUE PARA OTRO DYLAN…GROENEWEGEM



Los dos escapados terminaron de despertar a 13 kilómetros de meta, devorados por un pelotón espabilado que volaba para preparar un desenlace al esprint. De nada sirvió un esfuerzo a dúo de casi 220 kms

Quedaba abierta la batalla por la foto de la victoria al esprint, y donde mejor que en la ciudad de Chalon-Sur-Saône, la ciudad natal de Nicéphore Niépce, creador de la fotografía para levantar los brazos al cielo.

Los hombres de Dylan se dejaron la piel por su hombre baja, tirando al frente con el “Tanque” alemán Tony Martin. Intenciones claras en una aproximación a la que se sumaron el Bora y el Ineos.

Lo tiene claro el equipo de Thomas y Bernal a la hora de evitar problemas. Se colocan delante y a 3 de meta se apartan para que intervengan los colocadores.

Allí estaban todos los esprinters en plena jauría, El australiano Ewan atacó de lejos para sorprender, pero Groenewegem reaccionó a tiempo para rentabilizar el enorme trabajo de su equipo y evitar el doblete de Sagan, que amenazante asomaba con el maillot verde. Cuarta victoria para el holandés en el Tour de Francia y undécima de la temporada



CICCONE SUPERSTAR



Ciccone volvió al podio a enfundarse el maillot amarillo. Su fama se ha disparado, sobre todo por su parentesco lejano con la reina del pop Madonna, cuyo apellido también es Ciccone. La cantante conoció a sus primos de los Abruzzos aprovechando un concierto que dio en Italia en 1987

Los padres de la estrella norteamericana son de Pacentro, un pueblo situado a unos 50 km de Chieti, la ciudad natal de Giulio Ciccone. La anécdota alumbra al líder del Tour, aunque gane Dylan.

Este sábado turno para los clasicómanos en la octava etapa de 200 kilómetros entre Mâcon y Saint-Etienne, que incluye en el trayecto un total de 7 cotas, jornada rompepiernas para aventureros. EFE