Grupo de ballet mexicano promueve la inclusión de personas con discapacidad

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Nuria Monreal Delgado

Puebla (México), 3 feb (EFE). Se levanta el telón y al ritmo de la música entran a escena los bailarines de esta peculiar obra en que jóvenes con autismo tienen un papel protagónico junto con personas con cromosomas extra, discapacidad intelectual o problemas de movilidad. Comienza así una nueva función del Ballet Incluyente.

La “Danza de la resistencia” se presentó hoy en el Teatro de la Ciudad de Puebla, en el estado homónimo del centro de México, con el objetivo de sembrar conciencia sobre la discapacidad y recaudar fondos para la realización de talleres gratuitos para personas con algún tipo de limitación.

Se trata de una pieza basada en el cuento “Alicia a través del espejo”, de Lewis Carroll, que se mezcla con música del grupo de rock mexicano Café Tacvba. Una pieza divertida, conmovedora y enérgica que celebra la diversidad y la capacidad creativa de las personas.

Es la primera presentación que hace este año el Ballet Incluyente, una compañía sin fines de lucro única en el estado de Puebla y en México que busca impulsar la danza entre personas con discapacidad.

“El grupo ha crecido mucho; ahora somos treinta bailarines. Tenemos mucha gente trabajando”, declaró a Efe Andrea Carmona Hernández, directora artística del Ballet Incluyente.

Sobre el escenario se mueven sonrientes, felices, sin prejuicios y sin complejos, mostrando que la discapacidad no impide hacer aquello que te propongas.

“Es una artista y va para profesional”, comenta orgullosa la madre de Lorena, de 25 años e integrante de la compañía desde hace dos.

La joven tiene una discapacidad intelectual, aunque resulta imperceptible. Lleva más de 10 presentaciones y su idea es seguir hasta convertirse en bailarina profesional. “Me emociona salir en el teatro porque son bailes que inician mi carrera. Es como un sentimiento que tengo y lo hago bailando”, dice.

Entre los artistas hay desde jóvenes de 20 años hasta adultos mayores de 60. Carmona señala a Efe que la idea de tener un grupo mixto es que se apoyan entre ellos. “Los que tienen discapacidad motriz nos ayudan con la organización y la coreografía; los que tienen discapacidad intelectual apoyan con los que necesitan ayuda de movimiento y se va haciendo una sinergia bien interesante”, dice.

El Ballet Incluyente nació hace dos años impulsado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla para sumarse al festival de arte e inclusión Diverso, que celebran anualmente en este estado mexicano y que se enfoca en la discapacidad.

Este año formaron la Escuela Contemporánea de Danza para personas con discapacidad con el objetivo de formar bailarines que puedan presentarse de manera profesional en diferentes espacios.

“Cuando empezamos éramos dieciocho bailarines y tenía seis profesores apoyándome. Ahora son treinta bailarines y tengo solo tres profesores, lo que indica que cada vez son más autónomos, más independientes”, subraya Carmona.

Los beneficios de la danza en personas con algún tipo de discapacidad son innumerables y pueden verse tras algunas clases. “La danza te permite ser más fuerte, estar más sano y les da una oportunidad de expresarse y de ser, mostrado como una persona productiva en la sociedad, como una creadora de belleza”, sostiene.

Los familiares no tienen más que palabras de agradecimiento al abrir a sus hijos la oportunidad de realizar este tipo de actividades. “Yo veo que disfruta mucho sus clases, no quiere faltar, está muy motivada. Es una actividad que ella desarrolla y le da felicidad, y si ella es feliz yo también soy feliz”, dice la madre de Lorena.

Laura Molina, madre de otra de las bailarinas, señala a su vez a Efe que este tipo de actividades les ayuda mucho “en su desarrollo psicomotor, sociabilidad y autoestima”.

Pese a los avances de años recientes en materia de inclusión para personas con discapacidad, la educación artística en México es muy “limitada”, de acuerdo con Carmona. “Necesitan más oportunidades para acercarse a la cultura, a los espacios culturales”, dice.

La cultura y el arte, apunta, son un derecho para las personas con discapacidad.

La “Danza de la resistencia” cierra su primera función del año recibida con un enérgico aplauso. Una hora de música, bailes y sonrisas que calan en el público con una lección de fondo por parte de cada uno de los bailarines y de la compañía: Si la discapacidad no me limita que no lo haga la sociedad. EFE