Grynspan: “las guerras proteccionistas nunca nos llevan a un mejor lugar”

Alchetron

Irene Valiente

Buenos Aires, 16 mar (EFE).- La secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, aseguró hoy en Buenos Aires que, actualmente, América Latina huye de la “cerrazón” y mira al mundo con “apertura”, y aprovechó para hacer hincapié en que “las guerras proteccionistas nunca nos llevan a un mejor lugar”.

“Creo que una ola proteccionista es mala para el mundo. Perjudica el comercio internacional, que ha sido la principal fuerza para el crecimiento económico en la década pasada”, dijo en una entrevista con Efe en la sede de la Cancillería argentina, donde participó en un encuentro con representantes en el país de distintos programas para la cooperación iberoamericana.

Para ella, Latinoamérica atraviesa una “ola de mayor integración” con el mundo y entre sí, algo que, en su opinión, hay que fortalecer desde la política pero, sobre todo, desde la base, contando con los actores sociales y económicos para acabar con el “exceso de pobreza y desigualdad”.

Grynspan consideró que esta tendencia proteccionista por la que ha apostado el presidente estadounidense, Donald Trump, es también una “oportunidad” para que la región apueste por la “diversificación” y la integración.

“También es una oportunidad para Europa: tiene que hacer un gesto mayor para ser fiel a un a concepción distinta del mundo que tiene más solidaridad”, valoró antes de señalar que, en ese sentido, hay un esfuerzo tanto por parte de los países del Mercosur como los de la Unión Europea para llegar a ese esperado acuerdo entre ambos bloques.

“Creo que nunca hemos estado tan cerca como ahora”, admitió Grynspan, quien señaló que esa alianza favorecería a casi toda América Latina, porque le obligaría a plantearse las normas técnicas y otras herramientas necesarias para lograr una mayor colaboración regional y evitar caer en lo que denominó “el plato de espagueti”.

Se refirió así a los innumerables acuerdos de comercio que existen en la región entre dos, tres o más países y que, según dijo, tienen costes administrativos y generan mucha segmentación.

“América Latina comercia poco entre sí. Menos del 20 % del comercio total es entre los países. No solo eso, sino que son fundamentalmente bienes finales. No hay cadenas de valor porque este plato de espagueti no nos lo permite”, apuntó.

También se refirió a la “agenda fundamental” que es, a su juicio, la equidad de género en la región y el resto del mundo, aunque destacó su gran complejidad.

Esta se debe a que “toca los ámbitos más cercanos de nuestra vida: toca la manera en la que nos organizamos en nuestra familia, en nuestro hogar, en nuestro dormitorio. Por lo tanto, toca emociones y elementos estructurales de la cultura que hay que cambiar, pero que no es fácil”.

“Reproducimos esquemas de discriminación de una manera inconsciente. Parte de la agenda de género es hacer a la sociedad consciente de esas discriminaciones invisibles pero que ponen obstáculos a la libertad de las mujeres para escoger su proyecto de vida”, subrayó.

En ese sentido, declaró que, además de esta “reflexión” de la sociedad, es necesario incorporar más hombres a la “pelea”.

“Nosotras tenemos que reflexionar de cómo educamos y nos comportamos para no reproducir esquemas masculinos y los hombres tienen que ir por un camino de una masculinidad distinta. Tenemos que trabajarlo juntos”, apuntó.

Asimismo, subrayó que, más allá de la revolución tecnológica y todas las transformaciones que se produzcan en los próximos años, “el carácter de este siglo estará determinado por cuánto avancemos en la equidad de género”.

Quien fuera vicepresidenta de Costa Rica (1994-1998) termina hoy su visita de dos días a Argentina, donde esta tarde se reunirá con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y admitió que, aunque no le gusta ejercer de “experta instantánea” sobre la coyuntura de cada país, le parece “muy sincero el compromiso por la integración inteligente al mundo que tiene el Gobierno” de Mauricio Macri. EFE