Inicio > Noticias > Internacional > Guatemala se estremece con la fuerza del tango argentino con la obra Volá

Guatemala se estremece con la fuerza del tango argentino con la obra Volá

Emiliano Castro Sáenz

Guatemala, 4 oct (EFE).- La propuesta de los argentinos Agustina Vignau y Hugo Mastrolorenzo, esa que exalta un tango profundo, intenso y diferente en el escenario, cimbró Guatemala como parte de su gira con la obra “Volá”, que trata de la libertad y de los problemas existenciales de la humanidad.

La apuesta, no convencional, acerca el tango como expresión artística con la danza como hilo conductor, pero no como el fin, mientras que la dramaturgia transmuta a los danzantes en el escenario con el absurdo, con los objetos y la metáfora, entrelazadas en coreografías y textos que acompañan imágenes y vídeo.

Desde la fuerza y la ternura, los artistas presentaron su puesta en escena en Antigua, Guatemala, y en la capital del país centroamericano y dejaron las bases para una serie de encuentros los días 7, 19 y 20 de octubre para interesados en ampliar la experiencia con clases y seminarios, amparados en Guatemala Tango y los productores locales Rocío Trkman y Víctor Melchor.

Estos experimentados danzantes, que en 2016 fueron campeones del mundo de tango en Argentina, han adoptado una forma de ver el tango más allá de lo común: una que recoge los elementos fundamentales pero que avanza a hacia una dramaturgia bailada que teje una reflexión continua, entre sus movimientos, música, texto y elementos audiovisuales.

En 15 años de trabajo continuo y casi 3 de haber perfeccionado la obra Volá, Vignau y Mastrolorenzo han dejado suspiros en su país natal, así como en El Salvador, España, Italia, Turquía, Rusia, Japón, Uruguay y Brasil; además de buscar próximamente latitudes como Costa Rica, Venezuela, Ecuador y el continente africano, en 2020.

En una entrevista con la Agencia EFE en Ciudad de Guatemala, Agustina Vignau, de 36 años de edad, subraya previo a una de sus funciones en Soloteatro, al sur de la capital guatemalteca, que esta propuesta artística de un tango que recoge elementos de danza, teatro y artes visuales ha llegado a impactar culturas “tan disímiles” con “emociones que nos han acercado”.

Esa posibilidad de expresar “el amor, la muerte, la vida, las pasiones, el desamor” y otras emociones transversales para los seres humanos y confluir con las realidades históricas y actuales en cualquier parte del mundo, matiza Vignau.

Mientras que Hugo Mastrolorenzo, de 43 años, asimila una visión del tango en Volá que se encuadra en la libertad como concepto. “Esa manera de salir del lugar esclavo cuando uno encuentra la libertad y preguntarse si en realidad se salió de ese momento”, narra y se cuestiona si en realidad no es que “estamos condenados a ser libres”.

Una libertad que se liga a la “locura que está por fuera de lo convencional, de ese lugar esclavo que uno tiene en la soledad, como una ruptura de la forma a seguir”. Una metáfora que “sigue zumbando” conforme los días pasan tras la obra que impulsan los bailarines.

De Guatemala, “ese público mucho más virgen que no está predispuesto por otra imagen” del tango muy difundida en películas como “Perfume de mujer”, es lo que se lleva Mastrolorenzo del país centroamericano, al que visita con Vignau por segunda vez con el afán de seguir impulsando una mirada más “intensa y profunda” que estética del arte.

Ese recorrido que ha vivido desde que a los 15 años de edad inició en el tango es el que lo ha trascendido a otro plano, el que rompe las barreras del idioma y que logra un impacto en culturas tan distantes como tan cercanas.

Ambos oriundos de la Provincia de Buenos Aires, Agustina de San Miguel y Hugo de Polvorines, son los marginados, dicen y ríen, mientras, entre miradas y cortes o una quebrada, continúan un legado del que ya no hay vuelta atrás. EFE

%d bloggers like this: