Hacen pintadas a propiedades de gerente de exportadores en Nicaragua

Managua, 4 ene (EFE).- La casa y automóvil del gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Mario Arana, aparecieron hoy con pintadas que lo califican de “asesino” y “golpista”, luego de haber recomendado públicamente que la salida a la crisis del país es un diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil.

Fotografías divulgadas por el movimiento Activismo Digital Nicaragüense mostraron la casa de vacaciones y el vehículo de Arana con múltiples pintadas con las palabras “asesino” y “golpista”, una forma de intimidación atribuida a grupos oficialistas.

“Esta acción intimidatoria fue en represalia por su posición de llamar públicamente al diálogo para encontrar una salida política a la crisis en Nicaragua”, afirmó el movimiento, en su denuncia.

Según Activismo Digital, “esos mensajes son los mismos que paramilitares o fanáticos del orteguismo suelen hacer en propiedades de los que consideran adversarios al dictador Daniel Ortega”.

Arana es conocido en el ambiente político local, ya que en 2005 fue ministro de Hacienda, y presidió el Banco Central de Nicaragua entre 2006 y 2007.

El exfuncionario ha sostenido que cuando Ortega regresó a la Presidencia encontró la economía nicaragüense en inmejorables condiciones, tras haberla entregado en números rojos en 1990, situación que se repite en 2018.

Las pintas contra Arana aparecen en medio de una crisis que ha dejado cientos de muertos, presos y desaparecidos en protestas contra Ortega, así como miles de heridos y decenas de miles en el exilio.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha responsabilizado al Gobierno nicaragüense por crímenes “de lesa humanidad”.

Ortega no reconoce los señalamientos y sostiene que se ha defendido de un “golpe de Estado fallido”, lo que ha valido para que la Organización de Estados Americanos (OEA) haya iniciado el proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) a Nicaragua.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, tras 11 años de Gobierno, debido al saldo mortal de las manifestaciones. EFE