Haddad, el intelectual que busca redimir al PT y seguir la estela de Lula

14yMedio

Andrea Usero Escalante

Río de Janeiro, 7 oct (EFE).- Fernando Haddad, el profesor que ha pasado del medio académico a la primera línea política con el fin de redimir al Partido de los Trabajadores (PT), tendrá la oportunidad de seguir la estela de su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva, ya que disputará la segunda vuelta de las presidenciales en Brasil.

Haddad fue el segundo candidato más votado este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, con el 28 % de los votos válidos, un porcentaje alejado del que obtuvo su principal rival, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que se reafirmó como favorito con el 46 % de los votos.

Como ninguno obtuvo más de la mitad de los votos, ambos tendrán que dirimir la Presidencia el 28 de octubre en la segunda vuelta, tras unos resultados que corroboran la polarización que vive Brasil por la disputa electoral.

Haddad, hijo de comerciantes libaneses y natural de Sao Paulo, había sido postulado a la vicepresidencia como compañero de fórmula de Lula, unos planes que fueron truncados por la Justicia, que vetó la candidatura presidencial del exmandatario por estar cumpliendo en prisión una condena de 12 años por corrupción ya confirmada en segunda instancia.

Tras agotar infructuosamente todos los procedimientos legales para intentar conseguir que el carismático líder fuera de nuevo candidato, el PT anunció oficialmente hace menos de un mes a Haddad como su abanderado, a quien identificaron como “el heredero” y el portavoz del sindicalista en las calles.

Haddad, abogado, con posgrado en economía, doctor en filosofía y profesor de ciencias políticas, está estrechamente vinculado al medio académico y muy concienciado con la educación en Brasil, no en vano fue ministro de esta cartera en los gobiernos de Lula y de Dilma Rousseff, entre 2005 y 2012.

Durante estos años, reforzó su prestigio dentro de la izquierda y estrechó su confianza con Lula, quien en las últimas semanas ha enfatizado las cualidades de Haddad, de quien llegó a decir que Brasil “nunca tuvo a nadie de su capacidad para hacer lo que hizo por la educación del país”.

Haddad, de 55 años, ha realizado una campaña con una fuerte proyección en su predecesor y mentor, en quien ha basado su capital político con el fin de absorber el 40 % de las simpatías que las encuestas apuntaban que tenía el expresidente antes de ser inhabilitado, especialmente en el empobrecido nordeste del país y entre la población más humilde.

Por ello el candidato del PT ha tratado de acercarse a las clases populares y a los movimientos sociales; intensificando su faceta de militante y dejando en un segundo plano su perfil de intelectual y académico de izquierdas, una estrategia que no parece estar funcionándole del todo.

A pesar del manifiesto intento de Haddad y de su partido por vincular y mimetizar ambas figuras, las diferencias entre ambos son grandes; mientras uno es un sindicalista sin estudios, con un potente discurso de clase y gran conexión con el pueblo, el otro es un discreto intelectual, con una basta formación pero menos carisma y con un lenguaje más académico que político.

“El mejor ministro de Educación” que tuvo Lula, según aseguro el propio expresidente, fue también alcalde de Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil, después de que el líder del PT le postulara como candidato de su partido para las elecciones municipales de 2012, en las que Haddad venció en segunda vuelta.

Lula le volvió a brindar su apoyo en 2016, cuando aún estaba en libertad y en plena actividad política. Sin embargo en esa cita Haddad perdió en primera vuelta ante el socialdemócrata Joao Doria, un multimillonario empresario novato en la política que obtuvo el 53 % de los votos frente al 16 % del ahijado de Lula.

El paulista con orígenes libaneses se afilió al partido en el que sigue militando en 1983, cuando estaba vinculado a los movimientos estudiantiles de la Universidad de Sao Paulo (USP), donde estudiaba derecho, carrera que le permitió integrarse en el equipo legal de Lula, a quien visita semanalmente en la prisión de Curitiba, en el sur de Brasil.

El extitular de Educación lleva más de 20 años casado con la profesora de odontología Ana Estela Haddad, con quien tiene dos hijos y quien lo ha estado acompañado a los actos políticos de mayor relevancia. EFE